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1/26/2013

Cap. 85


Emma’s POV
Flashback
05 de Julio

Ni siquiera puedo decidir cuándo fue el momento exacto que en el que comencé, y finalmente, perdí la cabeza. Debió ser justo después de que Hunter me llamó y me pidió urgentemente que llamara a la policía, ahí finalmente entendí lo peligroso que es estar con él, pero  eso no me preocupó. Lo que me preocupó fue mi indiferencia ante el peligro cuando estoy con él, cerca de él, junto a él, o inclusive, pienso en él. No me hace sentir más segura, simplemente me hace sentir que él es la respuesta a todos mis problemas. Es un alivio.
     Desde entonces han pasado varios eventos significativos, tengo que mirar a mis amigos sufrir por él y yo no puedo sufrir algo que no perdí. Tengo que aceptar pésames de todas las personas que saben que Hunter y yo estábamos en una relación y fingir que estoy destrozada cuando en realidad estoy ansiosa. Ansiosa de volverlo a ver, de reencontrarme con él y escuchar que todo está bien, porque me ha estado llamando desde teléfonos públicos, pero no me dice absolutamente nada de cómo le va. Ha pasado un mes desde la última vez que lo vi, y mis ideas sobre sus planes han cambiado, él todavía no sabe nada sobre mis deseos de ir a Londres, y no planeo decírselo hasta que lo vuelva a ver, y eso será pronto.
     Tan pronto que ya terminé de empacar mi maleta y dejé una nota escrita a mano sobre mi cama. Entré al baño por una última vez, me miré en el espejo y sonreí para tratar de convencerme que cuando esté con Hunter otra vez, todo estará bien. Pero el ánimo que me di pocos segundos atrás desapareció cuando salí del baño y sorprendí a mi mamá con la nota en sus manos. No supe qué hacer, simplemente la rodeé y agarré mi maleta.
     –No espero que entiendas –le dije y le arrebaté la nota de las manos.
     –Emma, sé que esto es difícil para ti. Tú y Hunter compartían esta unión que no había visto en otra pareja de tu edad, y perderlo fue algo horrible, pero no puedes huir –me dijo–. Tienes una vida aquí con la cual continuar, él hubiera querido que…  
     –Tú no sabes lo que él hubiera querido –la interrumpí–. Él hubiera querido que fuera feliz otra vez, y no puedo ser feliz en un lugar donde su recuerdo inunda mis pensamientos. Necesito escapar, y ya no necesito tu permiso para hacerlo.
     –¿A dónde planeas ir? –me preguntó–. Merezco saberlo.
     –Londres –le respondí y ella pareció en desacuerdo por la idea.
     –Así que es por Isaac –asumió–. ¿Crees que él te hará feliz?
     –Esto no tiene que ver con Isaac, mamá –le repliqué disgustada y salí de mi habitación. Mi mamá me siguió hasta la entrada–. Esto no tiene que ver en absoluto con Isaac –reiteré–. E incluso si pudiera hacerme feliz, no trataría de buscarlo como un reemplazo, él es demasiado bueno para conformarse con ser solo eso –le dije–. Y no estoy buscando un reemplazo.
     –¿Entonces de qué se trata? –preguntó desesperada.
     –Se trata de alejarme a un lugar donde Hunter no esté presente en cada esquina –le respondí con un nudo en la garganta y ella pudo observar como estoy a punto de quebrantarme, así que se quedó callada. No estoy fingiendo esto, no sé de dónde salieron estas absurdas ganas de llorar–. No quiero verte infeliz, y sé que tú quieres lo mismo para mí, así que no te preocupes, estaré bien. No es para siempre –le prometí.
     –Vas a necesitar a tus amigos –me dijo–. A mí, a tu papá…
     –Por eso voy a regresar –le dije–. Tal vez no inmediatamente, pero lo haré. Simplemente tienes que dejarme ir, mamá, y por favor, nos vayas con mis amigos, ellos no saben más de lo que tú sabes, así que no lo llames buscando por explicaciones que no vas a conseguir en ningún lado –le pedí y escuché un claxon fuera de mi casa. El taxi llegó justo a tiempo. Me acerqué a ella y ella me abrazó a mi, me apretó fuerte, pero no la sentí aferrándose a mí cuando me quise separar. Está dispuesta a dejarme ir–. Lo siento tanto –me disculpé con un nudo en la garganta y mis ojos cristalizados, después salí de mi casa con la maleta.
     No puedo creer todo lo que hago por una persona.

Presente
08 de Julio

Han pasado tres días en los que he aprendido y reafirmado mi idea sobre no quedarme en San Francisco. Al principio me sentí un poco, solo un poco bien de estar con Hunter otra vez, y me ha explicado todo lo que ha hecho aquí, pero no es un alivio. Nos estamos quedando en la casa de una persona que era una completa extraña para mí cuando la vi por primera vez, pero ahora me siento identificada con ella. Vive en una zona donde las casas son todas corridas, es una bonita calle. Ella se llama Kirsten y tiene una hija, Hunter no me quiso decir quién era Kirsten hasta que encontré el momento indicado para platicar con ella mientras Hunter estaba fuera. Su historia es, de alguna manera, complicada, más complicada que la mía, eso sin añadir la muerte de Axel, la cual, según ella, no la afectó tanto porque ya había aceptado el hecho de que lo perdería algún día e incluso dijo que ya lo había perdido desde hace tiempo. Coincidí con ella que a pesar de lo complicado que resulta, no cambiaría mi relación con Hunter, porque soy así de estúpida, y estoy así de enamorada.
     O al menos eso es lo que estaba sintiendo hasta que ella me hizo ponerlo en duda.
     –Axel hizo lo que Hunter no fue capaz de hacer contigo, y no quiero ofenderlo, ni a ti, pero él es un pequeño cobarde y un poco egoísta, aunque no lo parezca. Si en realidad te amara, o se preocupara tanto por ti como él dice que lo hace, te hubiera dejado creer que él murió en lugar de ponerte en esta situación donde te viste obligada a dejar a tu familia y a tus amigos –me dijo, pero yo no pude decir nada al respecto–. Axel él me dejó por mi propio bien –continuó–. Justo después de que se enteró de que estaba embarazada, sonará espantoso, pero no lo es, te lo puedo asegurar, porque jamás dejó de preocuparse.
     –Entonces él no te amaba –me defendí–. Te dejó sola con un bebé en camino, creo que eso también fue un poco… egoísta. Tendría que haber estado contigo.
     –No, cariño –me contestó con dulzura–. Significa que me amaba más de lo que te puedes imaginar. Solo contempla esto: él ya estaba en líos, no podía arriesgarme y yo no me quejé ante su decisión porque lo quería tanto que mi fe fue siega en él. Creí en la decisión.
     –Pero no te alejó del todo, me refiero a que todavía tienes contactos, los mismos que ayudaron a Hunter –noté y ella asintió–. ¿No lo obedeciste del todo, o sí? –le pregunté.
     –Tienes razón, no lo obedecí del todo, pero esos contactos son confiables, créeme –me contestó y yo me quedé callada–. Emma… sé lo que se siente estar en tu situación, y sé lo que está detrás de esa pared de sentimientos aparentemente indudables hacia una sola persona –me dijo y yo bajé la mirada–. Está el temor, desconfianza e incluso arrepentimiento. Habla con él, dile cómo te sientes y lo que quieres hacer, si él se enoja por tu decisión, si no te entiende, entonces empaca y vete, porque este chico no quiere lo mejor para ti.
     –Hunter me ama –sentencié y levanté la mirada para verla–. Me ama –repetí.
     –Seguro que lo hace, pero Emma, se realista, ¿qué pasa si la relación termina? –me preguntó–. ¿Qué harás entonces? Para ese momento ya habrás arruinado tu vida por él y te darás cuenta que no valía realmente la pena –me dijo y suspiró–. Ahora, no quiero ponerte en su contra, simplemente no quiero que cometas errores irreversibles –me explicó.
     –No sé cómo decirle –le dije–. No quiero dejarlo, quiero que venga conmigo.
     –Vale la pena intentarlo –me animó y yo sonreí, ella me devolvió la sonrisa y momentos después se puso de pie–. No le tengas miedo –me aconsejó y salió de la cocina.
     Cada vez que hablo con ella me sorprende más su habilidad para traspasar todo mi ser y ver con claridad lo que pienso o lo que siento, casi como si compartiera mi mente y pudiera leerla, para después decirme lo que quiero hacer pero no he hecho. Ella es como mi voz de la razón y tengo que escucharla porque una parte de mí sabe que está en lo correcto y sabe exactamente de lo que está hablando, incluso cuando no quiero que sea verdad.

Más tarde esa noche Hunter llegó. Nunca le preguntó a dónde va, me imagino lo que hace y posiblemente esté equivocada, no quiero saberlo de todos modos. Subimos a nuestra habitación. Sí, compartimos la cama matrimonial que Kirsten nos donó porque somos la pareja de la cama. Ella accedió a quedarse en la otra cama individual de la habitación de su hija. Tres días y han sido las peores noches de mi vida, no puedo dormir, no porque esté junto a él, sino porque ninguno de los dos puede dormir. Estamos acurrucados y ambos con los ojos abiertos como platos mientras miramos al techo, no decimos nada, solo respiramos y esperamos a que la oscuridad inunde nuestras vistas lo suficiente para dormitar un poco.
     Tengo un presentimiento de que está noche no será diferente, e incluso será peor.
     –¿Sabes cuánto tiempo nos vamos a quedar aquí? –le pregunté y él me volteó a ver.
     –¿Por qué? –me preguntó como si estuviera adivinando que no me gusta esta casa.
     –Solo estoy preguntando –le contesté  y él asintió poco convencido–. Solo quiero…
     –Estás actuando muy extraña –me interrumpió con su comentario.
     –¿No debería? –pregunté ofendida–. Han pasado tres días, ¿no me quieres preguntar cómo le está yendo a los demás con la noticia de tu repentina muerte? –le pregunté y él permaneció callado–. Sé que prefieres no saberlo, pero yo siento que los estoy traicionando.
     –Bueno, tú pediste esto, no fui yo quien te pidió que vinieras conmigo –me replicó molesto y harto por mi actitud, sé que tengo una actitud–. Sabes que esto fue tu decisión.
     –¡No hagas como si no te importara que mañana mismo me fuera porque tú me necesitas más de lo que yo te necesito a ti! –le dije–. No te atrevas a decir que no, una clara prueba fue que me enrollaste en tus asuntos cuando no quería estar involucrada.
     –¡Adelante, Emma, cúlpame de todo! –me gritó enojado.
     –¿Si no eres tú, entonces quién? –le pregunté enojada–. Lo siento, Hunter, pero no vine aquí para quedarme –le dije y él se congeló en ese momento. Ya no terminé mi pensamiento. El enojo desapareció de su rostro–. Lamento darte la espalda en un momento así, sé que contabas conmigo, pero… simplemente no puedo hacerlo.
     –¿A qué te refieres con qué no puedes? Ya estás aquí –me replicó más calmado, yo creo que atemorizado ante la idea de que lo vaya a dejar–. No puedes regresar –me pidió.
     –No voy a regresar… pronto, pero lo haré –le dije–. Mientras tanto planeo ir a Londres.
     –Lo estás dejando todo –me replicó, con la ira regresando a sus ojos en lo que menos me di cuenta. Apretó sus labios al final de la oración para evitar continuar con algo que viniendo de él, se saldría fuera de control–. No puedo creer esto.
     –Hunter, quiero que vengas conmigo –le pedí y traté de acercarme a él.
     –No puedo –contestó inmediatamente–. No puedo ir contigo, o estar contigo.
     –¿Qué? –pregunté sorprendida–. Hunter, yo hice lo que prometí, esperaba que al menos pudieras sacrificar esto por mí como yo hice por ti –le dije y él pareció enojarse de nuevo.
     –No, no lo hiciste, cumpliste con media promesa –me replicó–. ¿Es qué no lo entiendes? –me preguntó molesto–. ¡Tu vas a regresar algún día! –exclamó enojado–. ¿Qué va a ser de mi ese día, eh? ¡Tienes que pensar en todo, Emma, por el amor del Dios en el que crees! –dijo y se acercó a la puerta–. ¡Era todo o nada, era una sola cosa y no pudiste hacerlo bien! –exclamó alzando la voz y salió furioso, dejando escapar su ira azotando la puerta y sus fuertes pisadas al bajar las escaleras para finalmente dejar la casa.
     Siento que debería estar familiarizada con esta clase de reacción incontrolables cuando un plan aparentemente perfecto sale tremendamente mal. Supongo que el motivo por el cual nunca me tocó verlo así fue porque debería ser yo a la que corre para poder calmarse en lugar de estar, y peor aun, ser el inicio del problema.
     Salí de la habitación e hice el mismo recorrido que Hunter, pero no tuve que ir más lejos de las escaleras fuera de la casa, donde Hunter se encontraba sentado mirando directo a la calle sin despegar distraerse cuando me escuchó sentarme a su lado. No supe qué más hacer que contemplar como sus hermosos ojos azules estaban luchando por contener lágrimas que yo provoqué. Me hice sentir peor y desvié la mirada.
     –No quiero verte infeliz –me dijo en casi un murmuro y me volteó a ver–. Pero lo más importante, no quiero ser yo la cause de tu miseria…
     –No tienes que ir hasta ese extremo –lo interrumpí.
     –Como sea –continuó haciendo casa omiso–. Si te vas a ir, solo vete.
     –¿Así de simple? –le pregunté y él asintió, poco convencido de sus propias palabras–. No quiero perderte, o dejarte –le dije–. Ven conmigo –le pedí una vez más–. No vamos a estar solos allá. Tengo amigos, bueno, Isaac, y Alexander va a estar allá también, Oxford está a una hora y media de Londres, podríamos visitarlo de vez en cuando –lo animé.
     –Pero no quiero ir, Emma, y si quisiera, no puedo –me contestó con lástima.
     –Te voy a extrañar a muerte –le dije y él me dejó de ver para mirar a la calle nuevamente.
     –Sí, sería mejor que comiences a pensar que estoy muerto, como todos los demás que ignoran el hecho de que estoy con vida –excepto por Regan, que esperemos que no le haya dicho a nadie todavía–. Porque tan pronto como cruces esa puerta con tus maletas mañana, no tendremos otra oportunidad y lo nuestro se habrá acabado –me advirtió–. ¿Sabes por qué? –me preguntó, pero no contesté aunque tengo una idea del porqué–. Porque estoy comenzando limpio aquí, un borrón y cuenta nueva, diecinueve años de mi vida se supone que debo dejar atrás, pero tú… tú ibas a ser parte de cinco que se mantendrían presentes, ahora también tengo que olvidarme de esos –me respondió.
     –Estoy consciente –afirmé y me volteó a ver–. Y siento tanto haber cambiado de idea.
     –No tengo que perdonarte por nada, no estás haciendo nada malo –objetó–. No puedo rogarte que te quedes porque prefiero que seas feliz en otro lado que mantenerte conmigo a la fuerza –me dijo y me sentí aliviada. Este es el momento del que Kirsten habló, no sobré la primera reacción, si no sobre lo que hay después de eso, la verdadera argumentación de los motivos. El momento en que me doy cuenta de cuánto Hunter me quiere y tanto me ama que está dispuesto a dejarme ir, justo como mi mamá, y espero que mi papá, Jade, Regan, Alexandra y Meghan. Que ninguna de las personas que más aprecio en este mundo me pidan que me quede no lo percibo como indiferencia ni mucho menos, en realidad me hace sentir liberada y apoyada. Agradezco la comprensión de todos–. Aunque… –pronunció Hunter dudoso–. ¿Puedo preguntar, por qué Londres? –me preguntó.
     –Porque ahí es a donde corrí la primera vez y me fue muy bien. Espero regresar esta segunda vez para darme cuenta que esto ha sido solo un mal sueño –le respondí.
     –¿Eso es lo que soy para ti? ¿Una pesadilla? –me preguntó con media sonrisa, así supe que su pregunta no era seria, aunque aun así decidí contestarla.
     –Claro que no –le dije–. Nuestra situación es una pesadilla –aclaré. Él asintió hasta que el movimiento desapareció y sé quedó petrificado unos segundos, con su vista enfocada en el asfalto. Cuando se dio cuenta de que se había sumergido en sus pensamientos, sacudió la cabeza, se puso de pie y me ofreció una mano–. Creo que estaré aquí un rato.
     –Bien, entonces me iré a dar una ducha o algo –me dijo y yo asentí. Él subió los otros dos escalones y entró a la casa. Yo me quedé en la soledad y oscuridad hasta que decidí hacer una llamada y esperé paciente hasta que escuché una voz contestar.
     –¿Hola? –preguntó somnoliento, con ese típico acento inglés.
     –Isaac, soy yo, Emma –le dije y lo escuché acomodarse en su cama–. ¿Te desperté?
     –Bueno, son las seis de la mañana, así que sí, se podría decir que me despertaste –me respondió y rió un poco, pero yo me quedé callada–. ¿Todo está bien? –me preguntó preocupado al notar que no había dicho nada en alrededor de un minuto.
     –Lamento si no te hablé tan seguido como prometí, pero todavía te considero mi amigo y necesito un favor –le dije y él solo pronunció un simple uhm–. Voy a ir a Londres por un tiempo y necesitaré un lugar para quedarme, ¿crees que puedas…?
     –Claro que sí –me contestó sin dejarme terminar mi petición–. Sabes que aquí tienes un amigo y una casa donde quedarte por tanto tiempo necesites –me dijo.
     –Gracias –suspiré–. Estaré allí pronto, te mantendré al tanto –le dije y él respondió con un aja–. Bueno, entonces… adiós –me despedí y colgué. Sabía que sería incómodo para mí pedirle eso, pero era necesario. La siguiente parte es irme, finalmente.

09 de Julio

Antes de ir al aeropuerto, me despedí de Kirsten, pero no fue nada especial, un simple adiós y salí de la casa, aunque cabe mencionar que sí me dio el teléfono de su casa en caso de que necesitara algo o para saber cómo está Hunter, ya que él no me… corrección, no nos quiso dar el teléfono de su celular. Y ahora en el aeropuerto no sé que hacer con Hunter. Ya hemos pasado por esto, por lo que se nos dificulta más despedirnos una segunda vez.
     –Sería más fácil si no decimos nada más que lo esencial –le dije–. Entonces… adiós –le dije y él se acercó a mí, me dio un beso en la coronilla, me sonrió y me entregó mis maletas y se retrocedió unos pasos, agitó su mano hacia mí y se dio media vuelta para irse–. Hunter –lo llamé con un nudo en la garganta y mis ojos humedecidos–. No quise decir que no tuvieras que decir nada, algunas palabras serían realmente agradables –le dije y él se detuvo en seco, me volteó a ver y caminó de regreso en mi dirección.
      –No tengo que decir nada, Emma –me replicó–. Verás, hay algo que la policía hace cuando una persona compra un boleto de avión una hora antes del despegue, y no puedo arriesgarme a ser inspeccionado en este momento, aunque si puedo arriesgarme a comprar un boleto de avión con partida en una semana –me explicó y no pudo esconder más tiempo su sonrisa–. No puedo permitirme quedarme sin ti aquí, no puedo permitirme dejarte ir otra vez, así que no hay necesidad de despedidas, te veré en unos días –me dijo y sentí mi exterior iluminarse con una gran sonrisa, él me guiñó un ojo y se dio media vuelta otra vez para evitarse la molestia de tener que responder todas las preguntas que surgieron con esta noticia de último momento. Al parecer los planes iniciales no van a cambiar del todo: él y yo juntos. Eso es todo lo que importa.

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¿Quién fue la que dijo que Hunter y Emma eran para siempre? ¿Yo?
¿Que si en alguna momento consideré separarlos para siempre? Sí.
¿Lo hice? No. ¿Por qué? Porque se que a algunas les gusta esta pareijta, así que decidí darle a este capítulo un final feliz poco convencible.

En fin, aidssd, examenes la próxima semana así que estaré ocupada.

Respuesta a comentarios.

Nana & Mind in motion & Maria: De nada por el premio, lo merecían. Nana, suerte en tus exámenes; Mind in motion, gracias por lo del blog, si me quedo bonito, ¿verdad? :3 Jaja Y María, tu tranquila, ponte al corriente cuando puedas (?

Milagros: Gracias y gracias ;) Que bueno que te haya gustado el capítulo y si, Tony se coló (? Y Hunter ya tomó sus decisiones, así que… ya veremos que pasa con estos dos tórtolos.

TormentosDulces: Pues sí con todos los comentarios de los tres capítulos (? Me alegro que ya no andes atrasada, continua así ok no . _. jaja Uff, yo también estoy ansiosa de ver en cómo va a acabar todo a´sdoksadnosad.

Rommy: Lamento lo de tu abuelita :( Perder a alguien siempre es difícil, siendo de la familia y amigos cercanos. La verdad a mi no me gusta ir a los velorios ni nada por el estilo, y en realidad eso de que se van a los restaurantes después me da furia, he visto en varias ocasiones y simplemente me da rabia, no sé. Jaja, si, siempre se quedan con ganas esos tipos aprovechados de meiufad. Y si siempre le toca guardarse los secretos, como el de Tony. Y si Rommy, ya estoy un poco mejor, como que quise recaer pero no, soy fuerte (? jaja bye! :)

Beatriz Alva: *o* que bueno que ya comentas, ajaja. un mes, wow. no suena hace mucho tiempo, eh? je, que bueno que te haya gustado como escribo, jaja en realidad lo he pensando, pero obviamente no esta, haría una historia parecida con otros personajes, pero no sé, es muy dificil la verdad. Que padre que te gusten todos los personajes, ey! Otra más se unió al fandom de Tony, jaja. Y aquí estuvo el otro capítulo, saludos, besos! :)

2 comentarios:

Beatriz Alva dijo...

Jojojo*---* Hola Mar(; ¡OH POR DIOS!;O Casi grito cuando vi que respondiste mi comentario, Jajajaxd Siento como si me hubiera comunicado con una super-estrella (? Jajaja.___.
En fin....Felicidades por otro capitulo maravilloso*--* La pareja de Hunter y Emma es bellisima:3 Y pues si, ya apurate con el libro ¿eh?...Okno-.-
PD: Me gusta comentar e__e (?
Muchos Saludos y abrazos aplastantes;o

TormentosDulces dijo...

Yoo Te Puedo Asegurar Qee No Tengoo Favoritos.. Todos Mee Encantan ;) Aunqee Con Algunas Historias Me Siento Mas Identificada... YY Siii Qee Ricoo Qee Sigan :D Qee Lindaa Parejaa :DDDD ..... Tormentos Dulces