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2/06/2013

Cap. 86


Jade’s POV
Viernes 19 de Julio
9:30 P.M.

Alexandra llegó cuando dijo que lo haría. Liam la acompañó hasta la puerta y lo saludé con alegría, hace un tiempo que no lo veo, pero sí he escuchado demasiado de él. Ambos están tratando de recuperar su relación y pasan todo el tiempo posible juntos, y mejor si Hailie no está alrededor, pues necesitan tiempo para hablar. Yo estoy más que feliz de ayudarlos a conseguir algo de ese tiempo. Alexandra entró a mi casa, pero Liam decidió esperar afuera.
     –Así que… ¿a dónde planean ir? –le pregunté mientras subíamos a mi habitación. Hailie ya viene somnolienta y será mejor que se duerma lo más rápido posible antes de que comience un berrinche por el cansancio. Yo ayudé a cargar la pañalera y la dejé en una esquina de cuarto cuando llegamos, Alexandra arropó a Hailie y le dio un beso en la frente.
     –Pues… –suspiró Alexandra–. Ya veremos. Nuestras dos últimas citas no han sido exactamente fascinantes –me platicó mostrando su decepción con una mueca–. En fin, llegaré tarde, pero no deberías tener ningún problema, usualmente duerme hasta las cinco y sin interrupciones, pero si se despierta la pañalera está completa y si ocurre algo, llámame.
     –Va a estar bien, no te preocupes, tárdense todo lo que quieran –le dije, tratando de tranquilizarla–. ¿Te vas a quedar en su departamento? –le pregunté con interés. Ella vaciló.
     –Supongo que sí –me contestó con la mirada perdida en el suelo.
     –¿Por qué no suenas encantada por la idea? –le pregunté preocupada por su falta de ánimo–. Esto es lo que habías estado esperando, ¿o ya cambiaste de idea?
     –Claro que no –se apresuró a contestar–. O no lo sé. No quiero quedarme ahí, el lugar todavía está impregnado de ella. Parece que cada vez que ayudo a limpiar algo nuevo surge. ¿Debería estar preocupándome? –me preguntó–. Liam dijo que se había deshecho de todo, pero hace poco encontré la caja de los preparativos de la boda, invitaciones que fueron rebotadas y las fotos de la sesión que hicieron en la iglesia antes de que Kendra cancelara la boda. También guarda el anillo de compromiso, algo que veo sinceramente inútil. Jamás lo aceptaría sabiendo que alguien más lo portó ya por varios meses –me dijo e hizo una pausa–. Creo que la extraña más de lo que admite o de lo que se da cuenta y no sé qué hacer.
     –Habla con él –la aconsejé–. Si es él el que quiere regresar contigo, entonces tendrá que acoplarse a tus reglas, y si eso incluye… corrección, y eso incluye eliminar a Kendra de su vida. Lo tendrá que hacer –le dije–. Es más, ese es el primer paso. Díselo.
     –No quiero presionarlo, pero hablaré con él –me aseguró y caminó hacia la puerta–. ¿Y como has estado? –me preguntó y me encogí de hombros–. ¿Sabes qué?  Se me hace tarde, pero hablamos otro día, lo prometo. Nos vemos al rato –se despidió y salió de mi habitación. No la acompañé hasta abajo, en su lugar me quedé con Hailie, y por precauciones coloqué más almohadas a su alrededor, después permanecí sentada ahí pensando.
     ¿Pero pensando en qué? En el hecho de que casi todos mis amigos ya no están aquí, la mayoría se fue a otro lugar, uno jamás va a regresar. Alexandra está ocupada y siempre lo estará, dice que encontrará un tiempo libre y parece no encontrarlo nunca. Regan también está ocupado y también siempre lo estará. No he hablado con él, y espero hacerlo pronto, pero no quiero interrumpirlo por ahora, igual seré un estorbo entre tanto trabajo. ¿Y qué puedo decir de Marco? Él tampoco está aquí, salió de vacaciones con su familia hace unas semanas y regresará en unos días, aunque no lo espero con ansias, pues antes de que se fuera tuvimos una discusión y no lo solucionamos después. El punto es, sea quien sea el que quede en mi vida, no está tan dentro de mi vida como me gustaría que lo estuviera.

Sábado 20

Bajé a desayunar. Samuel ya estaba sentado, todavía en pijama, Angela sirviendo los platos y mi papá apurado porque a pesar de que es sábado, tiene que ir a trabajar por un par de horas y le gusta llegar temprano, algo que notoriamente no logra, sobre todo cuando los demás estamos de vacaciones. Dice que le pegamos la flojera. Me senté y Angela me llevó mi plato, casi al mismo tiempo que mi mamá me entregó una revista
     –¿Ya viste la portada? –me preguntó y yo le di media vuelta a la revista de finanzas que mi papá compra mensualmente. Ejemplar número ocho se podía ver al costado, debe ser una prueba del siguiente mes, mi papá conoce al editor de la revista. En la portada me encontré con el rostro de Regan llenando toda la hoja y un subtitulo en letras rojas: “De Stanford a Lp. Co. ¿Está el hijo de Price capacitado para tomar el control?”.
     –¿Qué dicen sobre él? –pregunté con interés y volteé a ver a mi papá.
     –Es una entrevista y varias fotos de él y la compañía y su familia –me contestó–. Suena realmente bien, profesional y maduro para su edad y con bastante experiencia en las preguntas que le hicieron como si llevara un largo tiempo comprendiendo el sistema, es muy bueno –me platicó y yo hojeé la revista, me detuve a ver las fotos y después la deje en la mesa para comenzar a desayunar–. ¿Has hablado con él recientemente?
     –No –le contesté sin darle más explicaciones–. Debe estar ocupado.
     –O solo –mencionó y así capturó mi atención–. Cariño, su papá falleció, su mejor amigo falleció, su hermano se fue a Oxford a estudiar y su mamá está en una clase de depresión. No creo que sea necesario agregar el hecho de que un imbécil le está tratando de robar el puesto que su papá le heredó legalmente –me dijo–. Una llamada no le dolerá.
     –Lo llamaré pronto –le prometí y él asintió convencido de que lo haría.
     –Oye, ¿sabes cuándo tu hermana va a volver? –me preguntó y me encogí en hombros, indiferente. Justo en ese momento, mi celular sonó.
     –Bravo, invocaste al Kraken –le dije molesta y agarré mi celular–. ¿Hola? –contesté.
     –Hola –me saludó Charlotte–. ¿Están desayunando? –me preguntó–. No te emociones, mi mamá solo quería avisarte que llegaremos en una semana –me dijo.
     –¿Charles decidió alargar el viaje? –pregunté en desacuerdo.
     –No sabes de lo que te pierdes, tú decidiste no venir, así que ni te quejes –me replicó–. Además, Charles es muy buena persona, deberías dedicarte un poco a conocerlo mejor.
     –¿Cómo pudiste hacerlo, Charlotte? –le pregunté enojada–. ¡Sabes quien es él!
     –¿Y qué? –me preguntó en tono cortante–. Deja de ser tan egoísta –me dijo y colgó.
     –Ugh, ¡me colgó! –exclamé molesta y volteé a ver a mi papá.
     –Bueno, te portaste bastante grosera con ella –me dijo.
     –Todavía sigo enojada con ella–me defendí–. Y con mamá –añadí.
     –Pues no deberías –me regañó–. Tu mamá hizo errores, Jade, pero no significa que no tenga derecho a rehacer su vida como yo –me sermoneó.
     Me quedé callada. No, no quiero darle una oportunidad a Charles, no quiero darme una oportunidad de sentirme cómoda con lo que está pasando. Me juré el día que mis papás se separaron que nunca, jamás, aceptaría al hombre con el que mi mamá engañó a mi papá; y mi mayor temor era que el gran amor y admiración ciega que Charlotte le tiene a mamá la llevaría a aceptar al hombre, y mi temor se hizo realidad, lo hizo, lo aceptó sin problema alguno y lo hubiera hecho antes de no ser que yo la detuve un par de semanas. Los tres se fueron de vacaciones y yo decidí quedarme como muestra de mi protesta ante su relación.
     –Creo que subiré a mi habitación de nuevo –anuncié, agarré la revista de mi papá y me fui. Subí las escaleras lo más rápido que pude y entré a mi cuarto sin perder el tiempo en cerrar la puerta porque escuché a mi papá detrás de mi y entró un momento después que yo. Se quedó de pie frente a mi cama y después se sentó a mi lado.
     –Jade, las relaciones de tu mamá no son de mi incumbencia, y no me gusta entrometerme, sobre todo hablando de ese hombre, no me agrada la idea de que ustedes tengan que convivir con él, pero no parece que su mamá esté muy dispuesta a dejarlo –me dijo.
     –Solo está con él porque piensa que así no se va a sentir mal sobre si misma –le dije.
     –¿Por qué estás tan segura? –me preguntó y yo dudé un momento.
     –Bueno, ella lo comenzó a ver otra vez después de que te casaste, eso supone muchas cosas, ¿no crees? –le pregunté y él torció la boca mientras cabeceaba.
     –Te a puesto lo que quieras a que tu madre no ha dejado de ver a ese hombre ni un solo día desde que nos separamos –me dijo.
     –¿Por qué dices eso? –le pregunté.
     –Jade, tu mamá ya era el personaje malo de la historia, no la iba a dejar quemarse por segunda vez, las hubiera perdido por completo. Por eso no les dijimos toda la verdad –me dijo–. Tu mamá no me rogó para que me quedara, yo le iba a dar otra oportunidad, fui yo quien terminó rogándole otra oportunidad, como si fuera mi culpa, pero ella no quiso que me quedara –confesó–. Ella lo quería a él y lo sigue haciendo.
     Me quedé un rato pensando, pero la verdad es que no hay mucho que decir.
     –¿Y eso se supone que debe calmarme? –le pregunté enojada.
     –No –me contestó–. Esto se supone que deber ayudarte a que te des cuenta de que tu mamá está enamorada de ese hombre –me explicó–. Y no lo va a dejar porque estés haciendo un berrinche, así que mi mejor consejo es que lo aceptes.
     –¿Cómo puedes estar de su lado? –le pregunté–. Tratando de convencerme de aceptarlo.
     –No es así –me aseguró–. Pero quiero ahorrarte problemas y discusiones que no irán a ningún lado –me dijo y se puso de pie–. Solo piénsalo, habla con tu madre, después me dices qué te dijo, ¿de acuerdo? –me pidió y yo asentí. Después salió de mi habitación. Yo me quedé observando la revista de Regan entre mis manos y saqué mi celular para llamarlo, pero mi objetivo fue interrumpido por otra llamada. Marco.
     –Hola –lo saludé con poca emoción–. ¿Cómo te ha ido en tu viaje? –le pregunté.
     –Está bien –me dijo–. Nada que no haya visto antes –me dijo y rió un poco–. Te extraño.
     –Yo también te extraño –admití–. Y lamento que no pudimos hablar antes de que te fueras, después ya no contestaste el celular y sinceramente dejé de intentarlo, pero lo siento.
     –No, yo también lo siento, tú tienes toda la razón –me dijo–. O en parte.
     –¿Lo harás? –le pregunté con un pequeño rayo de esperanza.
     –Ey, tengo que colgar, pero nos vemos en unos días, adiós –se despidió y colgó sin contestar mi pregunta.

Flashback

Marco se iba a ir por un par de semanas de vacaciones con sus papás y lo único que quería hacer era estar con él, hacer algo divertido, algo que lo hiciera regresar conmigo después de su viaje, porque hay que encararlo, ¿cuántos chicos no conocen a alguien durante esas vacaciones aparentemente inocentes y regresan para terminar con sus novias por un amor de verano? Pero en serio, no sé porqué me preocupo, tal vez es él quien debería preocuparse porque yo me vaya con alguien más porque esta noche va a ser tan aburrida como las demás. Lo supe desde el momento en que le pregunté qué haríamos.
     –¿Y si nos quedamos aquí? –me preguntó.
     –¿Otra vez? –le pregunté molesta–. ¿No crees que deberíamos ir a otro lado?
     –¿Cómo a dónde? –me preguntó–. Hay que hacer lo de siempre: ver una película, acurrucarnos hasta quedarnos dormidos, tal vez comer palomitas de maíz. Yo pongo la película, tú la comida –dijo con una sonrisa, como si yo también tuviera que estar fascinada por la idea de hacer lo mismo todos los fines de semana.
     Él puso la película y nos sentamos en el sofá. Me abrazó y yo me recargué en su pecho, me quedé quieta un momento y me mordí el labio pensando en algo. Lo volteé a ver, pero él no despegó su vista de la pantalla. Suspiré impaciente y pasé mi mano por su pierna, de su rodilla hasta su entrepierna. Levanté la mirada para ver su reacción y su quijada se endureció, él me volteó a ver y yo apreté mis labios.
     –¿Qué estás haciendo? –me preguntó incomodado.
     –¿Cómo que qué estoy haciendo? –le pregunté confundida y él se quedó callado. Retiré mi mano de donde estaba y me separé de él–. ¿Qué te pasa? –le pregunté irritada y me puse de pie–. Si no vamos a salir, al menos hay que hacer algo diferente.
     –Pero estoy muy cansado, y no estoy de humor –se defendió.
     –Nunca estás de humor –lo acusé–. Para nada, ¡y estoy harta de ti! –exclamé y él se quedó callado. Yo permanecí inmóvil un momento, tratando de pensar en cómo corregir lo que acabo de decir–. No, no tú… lo siento –suspiré–. Estoy cansada de lo que siempre hacemos. Quiero salir un poco, estar contigo y con mis amigos al mismo tiempo –aclaré.
     –¿Qué amigos? –me preguntó, remarcando el hecho de que no tengo a casi nadie–. Alexandra está ocupada, nunca tiene tiempo para ti, tú misma lo dijiste –me replicó–. ¿A quién más tienes? –me preguntó, y yo no quise responder a esa pregunta, él ya sabe a quién más tengo, incluso con un pasado detrás nuestro–. Oh, no, de ninguna manera Regan.
     –Él es el único amigo que me sobra –le dije–. Y yo tal vez sea también su única amiga en este momento –le recordé–. Sé que es mucho pedir que lo conozcas y te lleves bien con él.
     –De ninguna manera voy a salir con él –se negó–. No lo haré, me niego rotunda…
     –¿En serio? –le pregunté–. Entonces tendrás que encontrar una nueva manera de mantenerme a tu lado –lo amenacé y agarré mi bolsa–. Porque no soporto la rutina, y no voy a peder a mi único amigo solo porque mi novio lo dice –le dije y salí de su habitación enojada.

Presente

Tal vez lo estoy haciendo mal. Tal vez lo correcto es no hacer nada al respecto, pero eso no cambia el hecho de que Marco y yo estamos atrapados en una rutina que se hace cada vez más tediosa y difícil de soportar, debería terminar con él por bien y ya. Y siento que la única manera de superarlo, si es que en realidad quiero seguir con él porque me lo cuestiono mucho últimamente, es saliendo, tener un círculo cerrado de amigos con los que podamos hablar, confiar, etcétera. Nuestros fines de semana no tienen que ser siempre él y yo, ¿estoy en lo cierto? ¿¡Estoy en lo cierto!? Dios, espero que sí, porque si hago un movimiento que pueda ser malinterpretado, los terminaré perdiendo a los dos.
     Saqué mi celular y finalmente llamé a Regan. Se tardó unos minutos en contestar.
     –Bonjour –contestó–. Il avait été en attente de votre appel, j'espère que ce n'était pas un appel demandant incommode sans préavis, mais qui est vraiment important et je vous promets que je ne vais pas perdre votre temps –dijo con tanta seguridad en el idioma que me impresioné. Recuerdo que Regan iba… claro, ahora lo recuerdo. En francés avanzado.
     –Uh… –me quedé pensando–. O quê? –pregunté sin saber qué más decir.
     –Desculpe, eu devo ter confundido a chamada, com quem eu estou falando? –preguntó.
   –¡Ugh, Regan, soy yo! –exclamé enojada y harta de los dos idiomas con los que habló aparentemente a la perfección. Ni siquiera puedo… ugh. No importa.
    –¿Jade? –preguntó confundido–. Bueno, tus llamadas son milagros hoy en día, pero tengo que decirte que “O quê?” es portugués y no francés –me corrigió.
     –Bueno, lamento si no puedo hablar dos idiomas como tú –le repliqué.
     –En realidad cuatro, incluyendo español –me dijo–. ¿En qué te puedo ayudar?
     –No soy una de tus clientes, ¿sabes? –le dije–. Solo llamaba para ver cómo estás.
   –Estoy bien, gracias. ¿Algo más? Estoy esperando una llamada importante como pudiste notar –me dijo y yo me quedé en silencio por su actitud–. Lo siento –se disculpó–. Es que he estado ocupado y… realmente ocupado –fue su única excusa–. ¿Tú como has estado? –me pregunto, tratando de mostrar más interés del que realmente sé que tiene.
     –Bueno… he estado mejor –le contesté acompañado de un suspiro.
    –Claro que has estado mejor, cuando estabas conmigo –me dijo y soltó una risa nerviosa–. ¿Cómo te va con tu novio? –me preguntó, y el ambiente se tornó más serio. Aunque Regan no quisiera, esta vez si mostró su verdadero interés.
     –¿Te importa? –le pregunté y él no contestó–. Entonces sí.
     –Bueno, me importas tú, eres mi amiga, me interesa saber si un imbécil te está tratando mal o te está haciendo feliz –me dijo como en broma–. ¿Lo está? –preguntó, de nuevo serio.
     –¿Cuál de las dos? –le pregunté y él vaciló un momento.
     –Cualquiera de las dos es igual de importante –me contestó.
     –Pues ninguna de las dos te voy a responder –le repliqué y los dos nos quedamos callados un buen rato–. ¿Qué vas a hacer para tu cumpleaños? –le pregunté cambiando de tema–. ¿Te irás a tu casa en la playa como los demás años?
     –¿Para qué? –me preguntó–. No es tan divertido emborracharse solo, ¿sabes?
     –Podemos hacerlo juntos –le ofrecí–. O no –me retracté rápidamente–. Como quieras.
     –No creo que tu novio estaría de acuerdo con esto –me dijo–. Gracias por la oferta, pero me conformaré con comprarme algo caro y quedarme a la fiesta que sé que los empleados están planeando para mí –me contestó–. Puedes pasarte un rato si quieres.
     –Tal vez lo haré –le dije con una sonrisa, como si pudiera verme del otro lado de la línea.
     –Genial –dijo–. Entonces… es el miércoles, como a la seis. Hasta entonces –dijo y colgó. Yo también colgué con una sonrisa en el rostro.

Miércoles 24

No supe que esperar desde el momento en que entré al edificio de la empresa del pa… bueno, de Regan. Recuerdo haber estado ahí una sola vez cuando salía con Regan, fue algo de entrada por salida, no me dio tiempo de examinar bien el lugar, pero durante este rato pude echarle un buen vistazo a las modernas instalaciones.
     –Hasta que todos finalmente se fueron –exclamó Regan con alivio y prosiguió a su oficina. Ya es de noche, debe ser casi media noche. ¡Pero que cómoda fiesta saben ofrecer los compañeros de trabajo de Regan! Le colgaron un enorme cartel, sirvieron aperitivos muy ricos e instalaron un karaoke. Todos se esforzaron mucho, aunque probablemente no es el cumpleaños que todos planeaban celebrar este año.
     Entramos a la oficina y me acomodé en la pequeña sala que ésta incluye. Me quedo pensando y deduzco que Regan tal vez no ha sido capaz de mover ni un solo libro de como lo dejó acomodado su papá. No le iba a preguntar, no quería arruinar el ambiente con lamentaciones sobre lo que ha estado pasando, se supone que estamos aquí para tener un poco de diversión, no para deprimirnos más de lo hemos estado.
   –¿Qué quieres tomar? –me preguntó mientras hurgaba en algún lugar debajo de su escritorio–. En realidad no hay muchas opciones, solo me queda Vodka. Lo traje de la casa porque aquí no me dejan beber nunca, soy menor de edad.
     –Entonces se preocupan por ti –noté.
     –No, se preocupan porque no deje en ridículo a la compañía en público –me replicó.
     –¿Te tienen vigilado? –le pregunté y él asintió.
   –¿No me ves en el periódico? –me preguntó como si fuera obvio, pero yo no leo los periódicos, aunque se me hace raro que mi papá no me haya comentado nada–. “Regan Price comenzó con el pie izquierdo bajo la presión del vicepresidente y la muerte de su querido y apreciado padre.” “Price pasa vergonzoso momento al ser detenido por conducir a exceso de velocidad en su Corvette blanco.” Hasta les gusta entrar en detalles tan mínimos como esos, la compañía me lo dio en la primera semana de trabajo, pensaron que me alegraría un poco, pero en realidad amo mi viejo carro –me dijo–. Aunque no está tan mal.
     –Así que eres famoso –bromeé y él se acercó a mí con la botella.
   –No soy famoso –objetó–. Pero sí estoy en el ojo público más de lo que esperaba y es realmente molesto. Quisiera volver a ser el hijo sin importancia de esta prestigiosa empresa, pero no puedo –se lamentó y bebió directamente de la botella, un largo trago y cuando terminó agitó la cabeza para evitar mareos–. Tu turno –me dijo y me la pasó.
    –¿Qué? ¿Tengo que decir verdad o reto? –le pregunté y él asintió–. No es lo que tenía en mente, pero aquí vamos–. Me siento sola la mayoría de las veces –confesé y bebí de la botella, tratando de superarlo en cantidad, pero no me lo permití y se la devolví.
     –¿Eso es todo? –preguntó en tono burlón–. El novio de Jade no satisface sus necesidades.
     –Vaya, ese licor en tu boca te hace peligroso –le dije y me puse de pie.
   –Y no han pasado ni cinco minutos –me dijo y se acercó a mí, se paró a unos cuantos centímetros de distancia y por un momento me sentí un poco intimidada pero estiró su mano a la izquierda y encendió el estéreo–. ¿Quieres bailar? –me preguntó. Yo le sonreí y él me pasó de nuevo la botella. Uno tras a otro, tras otro trago.
     –¿Y yo soy el peligroso? –me preguntó y yo me reí.
     –¡En serio necesitaba eso! –dije alzando la voz y comencé a danzar por la habitación de nuevo con los ojos cerrados, aunque lo sentí seguirme alrededor–. ¿Sabes? Con Marco nunca hago cosas como estás –me quejé y me senté en su escritorio. Abrí los ojos y lo enfoqué acercándose a mí, más lejos de lo que aparentaba, cuando de pronto sentí sus manos deslizándose por debajo de mi vestido, acariciando mis muslos y su respiración en mi cuello.
     –¿Soy en el qué piensas cuando estás con él? –me preguntó en un murmuro.
     –Dios, espero que ella haya valido la pena –le dije y lo empujé para alejarlo de mí.
     –Yo soy mejor que él en todos los sentidos –me dijo y se volvió a acercar–. Solo ve detrás del sudor, vale más la pena el amor que tres minutos de placer, ¿no? –me preguntó–. Porque no te iba a dejar, solo te estaba dando la honestidad que pediste.
     –No, no. Tú me tenías –le dije y él se quedó quieto un momento.
     –Y todavía te tengo, porque sabes que al final seré solo yo –me dijo y rozó sus labios con los míos, pero tan pronto saboreé algo viejo, me supo tan mal que no pude reaccionar de otra manera que empujarlo bruscamente hacia atrás, ocasionando que casi se cayera, pero no me importó. Mantuvimos la mirada unos segundos hasta que decidí ponerme de pie, y algo mareada me balanceé para un lado, pero mantuve la postura.
     –No, no es cierto –le dije–. No me tienes, desde hace tiempo que no es así.
     –Pero tu no quieres a tu novio, es de lo único que hablas –me acusó.
     –Tal vez no –afirmé–. Pero no significa que tú seas la siguiente opción –le dije–. No soy como tú y no soy como mamá. Terminaré eso antes de hacer el mismo error que ustedes.
     –¡Eres una hipócrita! –me gritó–. Siempre estás hablando de las terribles personas que somos por haber hecho algo tan “horrible” como engañar a su pareja y tú lo acabas de hacer. ¿Sabes? No hace falta volverse sexual para haber cometido tal acto –me acusó–. Sabías a lo que venías, no puedes decir lo contrario, ¿ahora cómo vas a dormir? –me preguntó–. Puta, ¿te trate mal? Así es como va la historia, yo siempre estuve ahí para ti, pero bastó un solo error y todo se arruinó, ¿entonces cuál es el punto?
      Yo me quedé callada ante lo que dijo y lo único que fui capaz de hacer en ese momento fue salir de la oficina sin decir una sola palabra.

————————————————————————————————
Eh-oh-eh-oh-eh
Parte 1 de 2.
En serio quería escribir este capítulo, no sé. La cosa de Jade y Regan jamás estará realmente muerta, ¿verdad? En fin… ay no sé, el fin se acerca, cada vez lo veo más cerca, así que tal vez me tomaré un poco más tiempo para escribir porque la mente se seca por temporadas, ¿saben? Así que disculpen si me tardo más de lo usual en publicar. ¿De acuerdo? 

Gracias por los comments del capítulo pasado, saben que aprecio mucho saber qué les pareció el capítulo, así que cada vez que puedan dejen su opinión, me animan a seguir escribiendo :)

3 comentarios:

Rommy (: dijo...

Hoooli guapis!
Te comentó aquí los dos caps que me faltaron ><
Primero lo de Emma y Hunter ! *O* me sentía tan mal por ella D: ! porque lo había dado todo para estar con Hunter!! y el muy bastardo no hacía algo que valiera la pena para estar con ella :c Pero cuando tomó la decisión de irse, me gustó.. no podía estar amarrandose a él todo el tiempo. Aunque no puedo negar que mi cara se partía en dos cuando Hunter le dijoq ue igualmente iría con ella *-* aksjaksjkasj! :$ Eso es lindo!!
Ahora Jade y Regan . Uh.
Ya no sé que pensar de estos tortolo >< Que se quiere, que se aman, que se odian, que se olvidan, que se vuelven a amar, que se odian nuevamente, uuuuuh! >< ¡Decidete, hombre! O bueno, que ambos se decidan! ¬¬' Y esa actitud de Regan de "siempre seré yo" uh, es totalmente para patearle la cara ¬¬' o el aprende que de esa forma no volverá a estar con ella, o se verdad la va a perder .-.

Bueno guapis, ya estoy al día y estaré esperando el sgt *O* Tranqui, tú tómate tu tiempo porque el final tiene que ser algo bien escrito jiji :)
Un besoteee!

Forever young dijo...

Me encantan tus banners, como los haces?

Andrea Jose ヅ dijo...

WUAJAJAJAJAJA
El "aburrido" fui yo!
¿ A qué te molestaste ?
Bella! disculpa por no comentar! tenía como tres capítulos que no había leído.
¿Como carajos hace para cambiar todo el drama de un momento al otro? Hace unas semana atrás todo era casi perfecto.
Amo este blog, Amo como escribes y LO VAS A TERMINAR? y para completar el combo ROMMY TAMBIEN o sea que carajo voy a leer? las crónicas de Narnia?
¿ustedes como que se ponen de acuerdo!? no en serio ¿QUE CARAJOS VOY A LEER? ¿50 sombras de grey? mátame mas... por cierto TODO EL MUNDO ESTA LOCO POR ESE LIBRO.
Que les pasa wueyes?
Me tienes ignorada no mes has pasado tu facebook para ya te encotrare YA TE ENCOTRARE en el momento donde menos te lo esperes ¡BUM! TENDRAS UNA SOLICITUD MIA y llégala a ignorar para que veas como la maldición de tazmania te caerá encima WUAJAJAJAJA!
Hoy estoy un poquito más dramática! es que hoy no tuve clases! y me da tiempo de hacer varias tareas y comprar varias cosa. es que te lo juro no tengo tiempo para nada ¡PARA NADA! nada el colegio el curos el otro curos el otro curso más el gym y además tengo que dormir señores TENGO QUE DORMIR eso es mas primordial que cualquier otra cosa.
no en serio ni los sabados tengo tiempo tengo 2 curso ese dia y además tengo que hacer el proyecto y hacer labor social para graduarme

El que dijo que el último año es fácil! que venga a y lo haga conmigo en mi colegio hombre! es horrible y más cuando tenemos que recaudar fondos para la mega fiesta.
me dejaran sin vida! SIN VIDA!

bueno vamos a cambiar de tema:

–¡Eres una hipócrita! –me gritó–. Siempre estás hablando de las terribles personas que somos por haber hecho algo tan “horrible” como engañar a su pareja y tú lo acabas de hacer. ¿Sabes? No hace falta volverse sexual para haber cometido tal acto –me acusó–. Sabías a lo que venías, no puedes decir lo contrario, ¿ahora cómo vas a dormir? –me preguntó–. Puta, ¿te trate mal? Así es como va la historia, yo siempre estuve ahí para ti, pero bastó un solo error y todo se arruinó, ¿entonces cuál es el punto?
Yo me quedé callada ante lo que dijo y lo único que fui capaz de hacer en ese momento fue salir de la oficina sin decir una sola palabra.

O sea... me quede en loca tuve que volver a leer el capítulo otra vez y antes de comentarte volví a leer esta parte ME ENCANTO. Quiero más quiero leer la segunda parte!
Hablando de segundas partes ¿qué paso con la hermosa novia de tony? no les darás drama? llore cuando no la leí en el funeral del papa de reghan! jajaja si! a veces soy un poco narcisista bueno cariño me voy te quiero mucho saludos por alla!
P.D: RESPONDEME LO DEL FACEBOOK. POR Q¿LO MENOS QUE DIGAS FACEBOOK EN EL COMENTARIO PLEASE!

besos pa' MEXICO! (especialmente a tu aifon cinco JAJAJAJAJA!) 520 palabras. besos!