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6/21/2012

Cap. 63


Tony's POV
Miércoles 20
4:00 P.M.

Han pasado tan sólo dos semanas desde mi graduación, pero no puedo esperar para asistir a la Universidad de Miami, en Florida. La decisión la había tomado desde los primeros días de Noviembre, después de que me rompieran el corazón por segunda vez consecutiva, pero lo he superado, el amor no está hecho para mi. En ese momento estaba herido y no tenía a nadie, o al menos así es como me sentía: sin amigos. Pasaba los recesos en la biblioteca, estudiando; y al llegar a casa sólo inventaba otra excusa a mi papá para no acompañarlo a ciertos lugares. Siempre fui una persona que se deprime con facilidad y esa vez no fue al excepción. Mis amigos parecían estar perdidos, si es que tenía alguno. A Jade y Regan los consideraba enemigos en ese momento, Hunter estaba en el internado; Alexandra estaba ocupada, Meghan no era tan cercana y no conocía a Samuel. En fin, como pensé que no tenía nada ni nadie, excepto a mi papá, por lo cual quedarme en California, pensé que tal vez sería buena idea regresar a Miami, incluso si eso significa dejar a mi papá aquí solo.
     Hice el primer intento de platicarle sobre mi plan a mi papá en los últimos días de Diciembre, pero la conversación terminó pronto porque tuvo que salir a una junta de trabajo. El segundo intento fue mejor, pero «¿Y quién dirigió la película?» fue la pregunta de mi papá al terminar la conversación, y me di cuenta de que él pensó todo ese tiempo que estaba hablando de un film, así que decidí dejarlo de esa manera. Y dicen que la tercera es la vencida, a mitad de Mayo fue cuando me animé por última vez a decirle lo que tenía en mente. Para ese entonces ya lo tenía todo perfectamente planeado y él accedió tan fácilmente que al principio pensé que me estaba tomando el pelo.
     –Nunca pude ser más serio –me dijo con media sonrisa.
     –¿Por qué estás sonriendo? –le pregunté con cautela. Él permaneció callado al igual que yo–. Tiene que haber un truco, lo sé –insistí.
     –El único truco aquí es que quiero que seas feliz después de todo lo que has pasado; no es tú culpa que te haya obligado a mudarte a Los Angeles y estás en todo tu derecho de regresar a Florida si así lo deseas, después de todo, ahí es donde naciste, ese es tu lugar y sé que lo amas –me contestó e hizo una pausa–. Claro que los primeros meses me llamarás todos los días, pero esos días se convertirán en semanas y esas semanas en meses y en años, y al final, la siguiente llamada que recibiré de tu parte será porque una de dos: te casarás o me convertirás en abuelo, que espero no sean pronto, te advierto.
     –O porque estaré muerto –bromeé, pero él ni siquiera sonrío–. Olvida eso.
     –Es inminente, te olvidarás de mi –dijo ignorando mi broma de mal gusto.
     –¡Lo sabia! ¡Éste es el truco! Hacerme sentir mal –exclamé y lo señalé.
     –No es cierto, cuando tengas hijos lo entenderás –suspiró.
     –Papá, nunca te olvidaría porque…
     –Eres lo único que tengo –completamos al mismo tiempo.
     –Eso es correcto –dijo con una sonrisa.
     Cuando mi mamá falleció fue una de las cosas que le dije a mi papá casi un año después, cuando comencé a salir con mis amigos, cuando comencé a tener una vida social más activa, no estoy hablando de fiestas, pero si salía al cine, iba a dormir más seguido a casa de mis amigos, algunas veces no llegaba a la casa hasta la noche y no veía a mi papá en todo el día, y eso lo afectó porque él todavía se sentía solo y quería que estuviera ahí con él a todas horas del día. Entonces una noche, antes de irme a dormir, entré a su habitación, él estaba leyendo un libro en la cama, llamé su atención, lo miré directo a los ojos y dije una de las cosas más sinceras que he dicho durante mi vida: «papá, nunca te olvidaría porque eres lo único que tengo y tendré. No importa cuantos amigos llegue a tener, tú serás el único amigo que se quedará conmigo… para siempre». ¿Y adivinen qué? Ha sido así desde que tengo memoria; amigos van y amigos vienen, pero ¿quién se ha quedado conmigo a pesar de innumerables discusiones, momentos de desacuerdo e inclusive cuando creí que lo odiaba y que jamás me reconciliaría con él? Mi papá, por supuesto.

Sábado 23
5:00 P.M.

Mi cumpleaños es hoy y tal parece que he desaparecido para todos mis amigos. No sé si alguien realmente lo recuerda y me ha llamado y no le he contestado, pero espero que no sea así, porque sería muy decepcionante pasar mi último cumpleaños en Los Angeles si nadie lo recuerda. Y después de que me vaya, no los veré en un largo tiempo y por un largo tiempo estoy hablando de, quién sabe, tal vez años. Cuando desperté, me di cuenta de que mi papá ni siquiera estaba en casa, un rato después regresó y fuimos a almorzar juntos, después fui a comprar algunas cosas y cuando volvimos, caminé hacia el teléfono y presioné el botón que reproducía los mensajes de voz: «No hay mensajes» dijo la grabadora. Al parecer, yo estaba en lo correcto y nadie recuerda mi cumpleaños. Subí las escaleras, y entré a mi habitación un poco molesto, pero más decepcionado por la falta de interés y preocupación.
     –¡SORPRESA, TONY! –escuché en cuanto prendí las luces, lo siguiente que sentí fue el duro suelo al caer por la sorpresa y susto que todos me habían dado.
     –¡Feliz cumpleaños, Tony! –exclamó Regan acercándose a mí y me ofreció una mano.
     Yo la tomé y me puse de pie. Todos mis amigos estaban ahí.
     –¡Me dieron un susto de muerte! –me quejé todavía recuperándome de la caída.
     –Pensé que sería bonita una sorpresa siendo éste el último cumpleaños que pasarás aquí –me dijo Regan con la voz baja para que los demás no pudieran escuchar. Él es el único que lo sabe y el único que lo sabrá, junto con mi papá.
     ¿Por qué no quiero que nadie se entere? Simple: odio las despedidas. Los recordaré como mis mejores amigos y no los veré en un tiempo, en un largo tiempo, y para mí las despedidas son cuando no planeas regresar, así es como lo siento yo. Definí la palabra adiós como cuando mi mamá se marchó al hospital, junto con mi papá. Me dejaron con una niñera, aunque no la necesitara, y resulto ser que… jamás la volví a ver. Y lo que más me duele de recordar ese día es que se despidió como si supiera que no volvería a verme. Yo no haré eso.
     Agité la cabeza tratando de evadir esos pensamientos y le sonreí a mis amigos.
     –¿Y esa cara larga? –me preguntó Hunter–. ¡Vamos, a celebrar! –exclamó contento.

Jueves 05 de Julio
12:00 P.M.

Ya comencé a empacar mis cosas y estoy tan emocionado con la idea de marcharme que no consideré que este sentimiento fuera desde lo más profundo de mi. Estoy confundido. Cada cosa que empaco me trae buenos recuerdos que no… estoy listo para dejar ir, pero es algo que tengo que hacer por mí. La mitad de mis cosas ya están en cajas, mayormente decoraciones inservibles y objetos de valor que no son necesarios para sobrevivir durante las próximas tres semanas antes de que me vaya a Florida.
     –¿Necesitas ayuda? –me preguntó papá al pasar por mi habitación.
     Yo vacilé un momento y después me senté en el borde de mi cama.
     –Estoy bien –le contesté y sonreí tímidamente.

Sábado 14
1:00 A.M.

Todas estas dudas me están comiendo vivo. Más cerca está la fecha de partida y siento que no quiero hacerlo, cada día despierto con menos entusiasmo y más dudas, preguntas que no sé la respuesta pero me gustaría saber. Me desperté después de una hora de haber ido a dormir y no pude conciliar el sueño. Subí a la azotea y me senté ahí. Una hermosa vista tengo de aquí, a lo lejos puedo ver todas las casas y demás edificios de esta ciudad que tanto odié al principio y que ahora es sólo una parte más de mi que no podré dejar atrás.
     –¿Qué haces aquí? –me preguntó mi papá llegando por detrás.
     Yo lo volteé a ver y después miré hacia el paisaje de nuevo.
     –No sé si esto es lo que tengo que hacer –le contesté.
     –Claro que no, si caes de aquí morirás –me dijo riendo.
     Yo sonreí y después suspiré, preparándome para una charla seria.
     –Papá, tengo está clase de crisis existencial desde el día que me llegó la carta de aceptación de la Universidad en Miami –le comenté–. No sé qué hacer –y entonces se me quebranto la voz de repente. Sentí todos los sentimientos viniendo al mismo tiempo, atascándose en mi garganta–. No sé qué será de mi vida al regresar a Florida, a quién tendré para apoyarme cuando lo necesite. No sé que será de mi, no sé lo que pasará. No tengo la menor idea de cómo será todo, y quiero saberlo, necesito saber que esta es la decisión correcta. Necesito saber que está bien lo que estoy haciendo, que está bien dejarte aquí sólo, dejar a mis amigos, dejar este lugar que, sinceramente, me ha ayudado a recuperarme en demasiadas formas y que también me ha afectado. Necesito saber todo eso –le solté de golpe.
     Mi papá se quedó callado y después se sentó al lado mío.
     –No puedes saber eso –me contestó.
     –Siento que hay algo que no logro ver y no sé que sea y eso me altera –dije desesperado.
     –Lo único que te digo es que hagas lo que hagas estará bien si es lo que te hace feliz. Si quieres ir a Florida, ve a Florida. Si quieres quedarte en California con tus amigos y conmigo, quédate aquí –me replicó y me sobó la espalda.
     –Eso es lo que no sé –me quejé–. No sé lo quiero justo ahora.
     –No seas un pusilánime, Tony –me regañó–. Ten el valor de afrentar la decisión que has hecho. Y si sientes que las cosas no van en el camino correcto, siempre puedes regresar aquí.

Lunes 16
3:00 P.M.

Esta semana y la próxima serían las últimas dos que pasaré aquí en California. La charla que tuve con mi papá en la azotea el sábado me sirvió para liberar todo lo que tenía dentro mío y que no encontraba la manera de decirlo, o más bien, a quién decírselo. Y aunque siga sin tener las respuestas, me siento… un poco mejor. Cuando esté en Florida, me llevará tiempo acostumbrarme de nuevo a esa ciudad, pero sé que estaré bien. Por primera vez desde hace semanas, siento sí estoy haciendo lo correcto.
     Pero a la vez tengo una gran traba: mi papá. Muchos adolescentes no tienen una buena relación con su padre, cómo por ejemplo y lamento que sea el caso, Hunter, quién sueña con poder salir de esa casa para jamás regresar; y otros tienen una relación normal, con discusiones de vez en cuando, como la de Regan, a quien le da realmente igual seguir o no viendo a su papá. Pero la mía llega a un siguiente nivel y es que he aprendido que soy lo único que él tiene en esta vida. Mi papá no tiene hermanos, mis abuelos murieron cuando yo era un bebé, mi mamá no tenía hermanos, por lo tanto no tengo tíos o primos, ni siquiera lejanos. Somos nuestros únicos familiares y aunque lo trate de ocultar, sé que esto lo está atormentando. Por eso necesito saber que está bien para él que yo me marche de aquí. La última cosa que necesito saber es que él estará bien sin mí.
     Entré en mi habitación y mi papá estaba de píe en medio de ésta, observando todo, con las manos apoyadas en su cintura. Las paredes están completamente blancas, excepto por las manchas de humedad que dejaron los pósters después de tanto tiempo de estar ahí colgados; cajas de cartón encimadas en una esquina, lo único que se quedarán son los muebles, es por eso que todavía no se ve tan vacía. Pero la próxima semana, cuando me vaya y las cajas desaparezcan, la escena será la misma, con mi papá en el centro, pero yo ya no estaré para presenciarlo. Sentí una punzada en el estomago por ello.
     –¿Papá, estás bien? –le pregunté preocupado.
     –Sí… sí –contestó desanimado–. Estoy completamente bien.
     –No me engañas, sé que… no te agrada la idea de que me vaya –insistí.
     Él sonrío, se sentó en mi cama y cruzó los brazos. Su pose para cuando se pone a pensar o analizar ciertas cosas. Se quedó callado un buen tiempo y después volvió a sonreír.
     –Mi papá me dijo que este día llegaría –comentó.
     –¿Mi abuelo? ¿Qué te dijo? –le pregunté con interés.
     Él me volteó a ver.
     –Dijo: Joshua, es tú decisión mudarte a Florida, ni siquiera sé que harás allá con un clima tan espantoso. Los mosquitos te comerán vivo y la humedad te hartará, las lluvias te cansarán, pero si es tu sueño, entonces no hay nada que yo pueda hacer para impedirte seguirlo. Pero te acordarás de mi cuando tú propio hijo te haga lo mismo –platicó con una sonrisa, haciendo la voz más grave para imitar a la de mi abuelo–. Y resultó ser todo cierto. Los mosquitos me picaban y ni siquiera lo notaba pero al otro día aparecía con los piquetes rojos en todo mi cuerpo, la humedad, el aire, las lluvias diarias durante el verano. Los primeros meses lo odié y le rogué a mi papá que me dejara regresar y la única condición fue que terminara ese semestre, pero entonces conocí a tu mamá y comenzamos a salir, me enamoré de ella rápidamente y decidí no regresar. No volví a ver a mi papá en unos años porque no tuve tiempo, estaba muy ocupado, sólo el día de mi graduación. Y por fin lo volví a ver cuando llevé a tu mamá para que lo conociera, y se llevaron muy bien desde el inicio, y entonces lo dejé de ver de nuevo y hasta el día de la boda me reuní con él, y después cuando naciste. Pasó un año y estaba ocupado estableciéndome con mi trabajo, tu mamá cuidaba de ti porque no trabajaba, así que todo ese peso quedó en mis hombros y la verdad es que ni siquiera pensaba en mi papá, no tenía tiempo para él… –y entonces hizo una pausa–. Y después recibí la llamada: él había fallecido –después tragó salvia y suspiró–. Pero no me arrepiento de nada, ¿sabes? Claro que me hubiera encantado estar con él más tiempo, pero mudarme a Florida fue una de las mejores cosas que pudo haberme pasado.
     –Prometo que nunca estaré tan ocupado como para no llamarte –le dije.
     –Sí, claro –dijo con sarcasmo–. Eso fue lo mismo que le dije a mi papá.
     –Te llamaré todos los días –prometí.
     –No necesito que me llames todos los días, una vez a la semana estaría bien –comentó.
     –¿Trato? –le pregunté ofreciéndole una sonrisa y mi mano. Él la estrechó–. Pero estarás bien sin mi, ¿verdad?
     –Tú no te preocupes por mí –me pidió–. Y esa es una orden.

Martes 24
8:00 P.M.

Sólo 2 días para regresar a Florida, el jueves es mi vuelo, pero estoy tratando de dejar eso de lado por estos dos días que pasaré ´con mis amigos. Regan cumple 18 años el día de hoy y decidió celebrarlos en su casa de la playa, la cual se encuentra a más o menos una hora y media de Los Angeles. Una vez que llegamos quedé fascinado. La casa se encuentra apartada de toda la zona pública y en esa parte hay tan sólo 5 casas más, incluida la de Regan. Durante el día no ves a ninguna persona pasar por ahí, casi como si fuera exclusiva, así que la tranquilidad invade este lugar. Es maravilloso.
     Justo ahora estamos afuera, en una fogata. Pasamos un buen rato, y de algún modo, me recordó al campamento de fin de curso, sólo que aquí están todos mis amigos y allá sólo tenía a Regan, con quien me reconcilie ese mismo día. Todo eso fue un berrinche por parte de los dos. Me senté en la arena, cerca del mar, dejando que alcanzara mis pies hasta las pantorrillas, Regan llegó y se sentó cruzando las piernas.
     –¿En serio no planeas decirles? –me preguntó.
     –No soy mucho de despedidas –le contesté.
     –Pero son tus amigos, deberías decirles que te mudarás.
     –No creo que debería –me seguí negando–. Mira, yo no sé lo que pase por tu mente, pero mi vuelo dura 5 horas y media, no creo que venir de visita cada fin de semana es algo que me gustaría, ni siquiera cada mes. Además, en serio estaré ocupado con la universidad y… así pasan los años. ¿De acuerdo? Y sí, claro que los voy a extrañar, tal vez… los llame de vez en cuando, no lo sé. Dame tiempo, déjenme solo un tiempo. Regan, necesito descubrir quién soy, necesito saber quién seré y para eso necesito ser yo mismo y para lograr ser yo mismo tengo que encontrar a donde pertenezco, o más bien, volver a donde pertenezco. No sé si me entiendas –expresé.
     –Sí, claro, te entiendo –ambos nos quedamos callados un rato–. ¿Significa que después de estos dos días no te volveré a ver? –me preguntó.
     –Eso parece –le contesté con lástima.
     –Vaya, esto será duro –suspiró–. Te voy a extrañar.
     Yo lo volteé a ver.
     –Ojalá y pudiera decir lo mismo –dije sarcástico.
     Él me empujó y tuve que apoyar mi mano en la arena para no caer de costado.
     –No, en serio –me dijo–. Eres mi mejor amigo.
     –Pues te deseo lo mejor en la vida…
     –¿Ya te estás despidiendo? Todavía tenemos otro día.
     –De acuerdo, entonces lo dejamos para mañana.

Miércoles 25
6:00 P.M.

Y entonces mañana llegó y junto con eso, las despedidas. Más bien, la despedida. Todos seguían en casa de Regan, pasando el rato, y no podíamos a ir a hablar en privado sin vernos sospechosos, así que decidí que sería mejor irme de una buena vez. Busqué a Regan y lo localicé en la cocina, junto con Jade, ambos estaban muy serios. Mi primera reacción fue que estuvieran hablando de mí, qué Regan les hubiera dicho, pero entonces me di cuenta de que Jade me sonrío al entrar y supe que no le había dicho absolutamente nada, porque conociendo a Jade, me hubiera bombardeado con preguntas.
     –¿Interrumpo algo? –pregunté al entrar.
     –No, nada –contestó Jade jovial.
     –Eh, sólo quería decirles que ya me voy –les informé.
     Regan y yo intercambiamos miradas y después el asintió. Sabe lo que significa.
     –Te cuidas –me dijo–. Y nos vemos después.
     Yo asentí también y después me quede callado unos minutos. Sentí mi estomago tratando de escalar por mi garganta. No tengo nada más que decir o hacer. Supongo que ahora sólo tendré que irme y mañana tomar el avión a Miami.
     –Bien, supongo que es todo –suspiré. Jade me miró extrañada y después volteó a ver a Regan, él le ofreció una sonrisa y cuando su mirada regresó hacia mi dirección, yo también le sonreí–. Adiós.
     Y entonces salí de la cocina, suspiré y caminé hacia la sala.
     –¡Ey, chicos, ya me voy! –les dije–. ¡Se cuidan, los veo después! –exclamé.
     Todos me dijeron adiós  o nos vemos sin sospechar que después de este día no me volverían a ver en un largo tiempo. Los observé con una gran sonrisa, después caminé hacia la puerta, y salí de la casa. Me siento bien, me siento bien de esta manera, sin que nadie se entere, todo tranquilo. Me gusta. Caminé hacia mi carro, deje la pequeña maleta que había llevado a la playa en el asiento trasero, y subí. Prendí el motor y arranqué.

Jueves 26
12:00 P.M.

Así que… el gran día había llegado, y aún así siento que no aproveché bien mis últimas semanas aquí, pero qué más puedo hacer, es hora. Había acordado una sola cosa con mi papá para el día de hoy, no me acompañaría al aeropuerto y me despediría desde aquí y después tomaría un taxi. Y esa hora llegó. Me ayudó a bajar mi otra maleta por las escaleras y cuando estábamos en la entrada, me abrazó y me sonrió.
     –Cuídate, Tony –me pidió.
     –Tú también papá –le pedí.
     –No, en serio, cuídate –dijo levantando una ceja para que entendiera el doble sentido en la oración–. No quiero ninguna sorpresa.
     –Me llamas si necesitas cualquier cosa –le dije haciendo caso omiso a la indirecta.
     –¿No debería ser yo el que dice eso? –me preguntó sonriendo.
     Yo le sonreí y suspiré al escuchar un claxon sonar.
     –Parece que ese es mi taxi –mencioné.
     –Parece que sí –dijo, borrando lentamente la sonrisa de su rostro.
     –Gracias, papá, por apoyarme y por… todo –le dije y entonces lo abracé.
     Él me miró y noté un brillo en sus ojos, pero no porque fuera a llorar o algo parecido. Él está feliz por mi, lo siento. Sonreí por eso y después agarré mi maleta y abrí la puerta, encontrándome con Jade cruzada de brazos en el porche. Yo me quede helado un minuto y después reaccioné.
     –Jade, qué… ¿qué haces aquí? –le pregunté extrañado.
     –¿No planeabas decírmelo? –me preguntó Jade molesta. Y después me empujó fuertemente–. ¡¿Por qué?!
     Noté que más que enojada, está herida y es totalmente comprensible.
     –No tengo ningún motivo realmente –le contesté con sinceridad.
     –Pero le dijiste a Regan, ¿por qué no a mí? –me preguntó más calmada.
     –¡Porque esto es lo que quería evitar! –le contesté–. No quiero irme recordando como todos se despidieron de mí, mejor me voy y punto final. No hay dramas.
     Ella se quedó callada y después cabeceó.
     –Si Regan no me hubiera dicho, no te hubiera vuelto a ver en demasiado tiempo, Tony. ¿No te importó eso? –me preguntó herida–. Porque a mí sí. Me importa el hecho de que te vayas a mudar al otro lado de Estados Unidos.
     –Lo siento –me disculpé–. En serio lo siento, tienes razón, debí haberte dicho.
     Miró hacia el suelo y después me volteó a ver de nuevo.
     –Debes tener tus motivos para regresar a Florida y no quiero saberlos, realmente no importan porque se nota que estás feliz por ello y sí tu estás feliz, yo también estoy feliz –me dijo–. Te quiero –y entonces me abrazó.
     –Yo también te quiero. Y los voy a extrañar a todos...
     –¿Qué les voy a decir si me preguntan sobre ti? –me preguntó preocupada.
     Me separé de ella y coloqué mis manos en sus hombros.
     –Si preguntan diles la verdad, lo único que quiero evitar son las despedidas –le respondí–. Los voy a volver a ver, esto no es una despedida para siempre. Créeme.
     –De acuerdo –me dijo con una pequeña sonrisa, pero sus ojos expresaban lo contrario.
     Le sonreí para tratar de animarla y agarré mis maletas otra vez, bajé las escaleras del porche y caminé hacia el taxi, subí mis maletas en la cajuela y después me subí y volteé hacía la casa. Mi papá y Jade agitaban la mano despidiéndose. No me alegra tanto el irme de esta manera, más bien, de dejar a mis amigos atrás, pero es necesario. Lo qué me impulsa a seguir adelante es que ellos están, y los demás estarían, contentos por mí. Como mi papá, Regan y Jade.
     –¿A dónde? –me preguntó el conductor del taxi.
     Yo lo volteé a ver y sonreí.
     –Al aeropuerto, por favor.

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Chicas, en serio no quiero tener que decirles esto pero tengo que decirlo, sólo para que lo sepan porque es importante que lo sepan.
Este es el último capítulo de Tony.
¡Tienen todo el derecho a matarme! Pero si me matan, no habrá más historia ;) Y todavía tengo mucho mucho mucho que escribir. Jeje.
Bueno, bueno, respuesta a comentarios

AlejandraSweetHeart: La S.E.E.R significa: Sistema Educativo Estatal Regular, y no hay problema, cualquier duda me dices, eh?

A.S: Tanto tiempo mujer! Jaja, gracias por las mañanitas (? Sí, la verdad es que pensé: a Ana ya no le interesa mi historia, me abandonó (? Jaja y que bueno es saber que estás viva y que te sigue gustando como va la historia :p Y sobre todo Tony, creo que ya te diste cuenta de que todo en este cap.

43 comentarios:

AlejandraSweetHeart dijo...

Se fue... A mi me gusta Tony. No tanto como los otros pero me gusta. Tiene su punto.
Mmm, estoy triste. Que pena.

Puff, besos.

TormentosDulces dijo...

OMG Este Captitulo Mee Pusoo Los Ojos Aguados... Mee Encantas Como Escribes Siempree Te Sigo Aunqee No Esqee Te Comentee muchoo Peroo Mee Encantaa Leerte :D..... :S Me Gustoo Mucho Mucho Estee Cap :)

Cammy Wickedness dijo...

Queere!!!!
Pero yo amo a Tony lo amoo!!!
Me cortaré las venas u.u
Jdodsojs xDD Byee c:

Anónimo dijo...

Amo tu novela

Anónimo dijo...

Te amo a ti

Anónimo dijo...

Síguela cuanto antes por Dios

Anónimo dijo...

¡Quiero maaas!

Anónimo dijo...

publica pronto porfii

Anónimo dijo...

me encantais tu y tu novelaaaa

Anónimo dijo...

mas, mas, mas, dame mas, quiero mas♫

Anónimo dijo...

¿Para cuando el next?

Anónimo dijo...

¿Vas a escribir muchos este verano? Mas seguidos y tal quiero decir

Anónimo dijo...

A

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M

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O

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Y

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A

Anónimo dijo...

Anónimo dijo...

Anónimo dijo...

Anónimo dijo...

janna dijo...

pobre tony le rompieron el corazon dos veces :(

Maryi Montero dijo...

Como que el ultimo capitulo???? No no no no al menos publica aunque sea como esta su vida en Florida o si conocera a alguien si sera feliz, triste, por lo menos publica algo mas de Tony.

Aina dijo...

Oh Dios T_T Te juro que lloré demasiado con este capítulo y el anterior ;( No solo porque me encanta Tony sino porque me identifico mucho! Tenía unos...¿Qué? 3 meses sin leer, regreso y me encuentro con tantas cosas nuevas que... OH GOD :O Saludos! n.n Y amo con locura tu nove :D