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1/12/2013

Cap. 83

Hunter’s POV
Sábado 08 de Junio

Lo lógico sería mantenerme alejado de la persona que me atemoriza en vez de tratar de localizarla, pero tengo más miedo de las consecuencias de no hacerlo. Por eso he estado llamando como loco a Axel, cuando encuentro un rato libre de la nueva Emma que sofoca mi espacio personal. Él me dijo que lo llamara cuando me tomara las cosas con seriedad, sinceramente creo que siempre ha sido así y jamás le he dado motivos para demostrarle lo contrario, a menos que él piense que al desobedecerlo estoy siendo irresponsable. Ya no me importa, ahora sólo estoy esperando una contestación de su parte.
     –Hunter –contestó Axel y chasqueó la lengua–. Llamas tarde.
     –¿De qué estás hablando? ¡Te llamé durante toda la semana! –objeté.
     –Seguro, amiguito –se burló–. Igual, te estuve esperando, lamento si estoy muy ocupado protegiendo mi vida y planeando la manera de despistar a toda la pandilla del líder al que recientemente, como te gustó llamarlo, asesiné –me dijo–. Y sólo para que no digas que soy demasiado egoísta, también he estado protegiendo la tuya –me informó.
     –¿Por qué la mía? –le pregunté confundido–. Al que quieren es a ti.
     –Y tú esperas que me atrapen –asumió y yo me quedé callado–. Ni siquiera lo vas a negar, ¿qué tan estupendo es eso? –preguntó sarcástico–. Sólo porque me acabas de mostrar otra vez tu falta de compromiso conmigo, te mandaré con Zack –me dijo.
     –¿Y qué quieres que haga con él? –le pregunté–. ¿A dónde iremos?
     –Calma, vaquero –me replicó–. Serás mi señuelo –me informó.
     –Vaya, para ahí –le ordené–. ¿Señuelo para qué? No, gracias.
     –Por milésima vez, Hunter, no existe otra respuesta más que la que yo quiera –me dijo y yo permanecí callado–. No te preocupes, como dije, cubro tu espalda.
     –¿Qué quieres que haga, exactamente? –le pregunté.
     –Están vigilándote, ¿sabes? –mencionó y yo me alarmé–. Probablemente estén afuera de tú casa en este momento, y otros deben estar localizando mi laboratorio –agregó y yo me acerqué a la ventana, moví la persiana para poder ver mejor, pero no vi nada extraño, a menos que… a menos que uno de esos corredores vespertinos sea uno de los hombres a los que Axel se refiere, o el podador de césped de la casa de enfrente.
     –¿Qué quieren de mí? –le pregunté preocupado y me alejé de la ventana–. No he hecho nada más que acompañarte, pero no participo en tus actividades homicidas.
     –Hoy estás de buen humor –notó–. Hunter, quieren tenerte porque eres “mi protegido”, como le expliqué a Zack, quien obviamente ha estado teniendo contacto con su grupo. Él es más de lo que aparenta ser, lo he estado investigando, pero no aparece nada. Debo admitir que estoy un poco preocupado, jamás debí haberlo dejado salir.
     –¡¿Lo dejaste salir?! –le pregunté enojado–. ¡Eso es estúpido, tú dijiste que…
     –Sí, lo dije, pero estaba mal, al parecer éste no es un chango cualquiera –se quejó y tosió–. Ellos deben ser más importantes para él de lo que me imaginé, tal vez no era solo un cliente regular que compraba mercancía para venderla en otro lado, además, seguramente quieren la formula de mis cosas, es única, ¿sabes? –me explicó–. Creen que podrán sacarte la información, pero tú no se las darás, ¿me escuchas? De ninguna manera –dijo, remarcando la frase–. Apuntaran un arma a tu cabeza y te exigirán todo lo que quieran.
     –¿Por qué yo? ¡Ni siquiera sé la formula de tus cosas! –grité enojado, pero en realidad el miedo me está comiendo por dentro, aunque me siento, de alguna manera, en el juego correcto. Me refiero a que creo en Axel y creo que está manteniendo su palabra que me dio desde el principio, sobre cuidarme, pero sigo preocupado por lo demás, por los demás.
     –No, pero sabes la dirección, idiota –me replicó–. Y si no te matan cuando te niegues, seguramente te querrán usar como un soborno para mí –me dijo y suspiró preocupado.
     –¿Y qué dirás, ya sabes, en caso de que te llamen? –le pregunté.
     –Obviamente diré que no –me contestó y yo me quedé estupefacto–. No te preocupes, lo tengo todo controlado, al menos para ti –me dijo–. Zack estará allí en unos minutos, actuará como si nada estuviera pasando, tú encárgate de seguir su corriente y da las órdenes sin miedo, él ya sabe a dónde quiero que vayan –me explicó.
     –Me siento como en Taken, ¿me van a secuestrar? –pregunté.
     –En unos minutos, sí –me respondió con calma y escuché que le dio un sorbo a su bebida–. Hunter, todo saldrá bien para ti, mantén la calma –dijo y colgó.
     Yo me quedé quieto con el teléfono todavía pegado a mi oreja.
     –Así que estoy prácticamente muerto –murmuré y miré hacia la puerta cuando escuché que tocaron en el piso de abajo. Maldita sea, Axel. Mis hermanos están en la casa, mi mamá está en la casa, mi papá está en la casa. Todos están en mi maldita casa, y él se atreve a mandar a un hombre con más hombres escondidos en las calles.
     –¡Hunter, es uno de tus amigos! –me gritó mi mamá y yo respiré hondo.
     –¡Ya voy! –grité y caminé hacia mi cajonera, revolví toda mi ropa y saqué una navaja que siempre escondí por si acaso, la escondí en la parte de atrás de mis jeans y la cubrí con mi playera. Respiré hondo, me acomodé el cabello hacia atrás y salí de mi habitación. Encontré a mi mamá a mitad de las escaleras, sigue viva.
     –Apúrate, te está esperando –me regañó.
     Yo asentí mientras continué bajando las escaleras, para encontrarme con él al pie de éstas. Me sonrió y yo también le sonreí. Ninguno de los dos dijo nada, caminé hacia la puerta y salí, él la cerró después. Miró alrededor y pude ver que hizo contacto con el señor que dije que estaba corriendo por la cuadra, ya ha de llevar más de mil vueltas por aquí, demasiado obvio o ya estoy paranoico después de lo que Axel me dijo.
     –Así que… ¿tu primo dijo que me llevarás al laboratorio? –pregunté.
     Yo vacilé un momento hasta que me di cuenta de lo que dijo.
     –¿Mi primo? –pregunté–. Nadie nunca dijo nada sobre primos.
     Él se quedó callado un momento y después reaccionó.
     –Oh, sí, lo siento, es que se parecen tanto que es fácil confundirlos así –se excusó y señaló a mi camioneta–. Vine en taxi, ¿vamos ahora en tu carro? –me preguntó. Yo dudé un momento y asentí, él sonrió–. Genial –exclamó y caminó hacia mí automóvil.
     No. Sí, sí. Tal vez esto es lo que Axel quiere que sea, no creo que Zack esté mintiendo. A donde sea que vayamos, los hombres del otro grupo nos seguirán, eso es seguro. Tengo esperanza de que Axel tenga un plan para todo lo que está pasando y pasará. Debo confiar con él, porque si no, ¿en quién demonios? Durante el camino hacia el laboratorio, estuvimos callados todo el tiempo, como yo cuando fui la primera vez, debe ser la curiosidad matándote, también el temor de que algo pueda salir posiblemente mal. Zack me volteaba a ver de vez en cuando y después al camino, sin decir ni una sola palabra.
     –Pareces preocupado –noté y él cabeceó.
     –¿Por qué lo estaría? –me preguntó nervioso.
     –No lo sé, ¿es tú primera vez en un laboratorio? –le pregunté y lo volteé a ver. Él asintió, pero sin portarle más platica al tema, lo terminó–. Haremos un parada, necesito cargar el tanque –le dije y él miró el medidor de gasolina. Marcaba más de la mitad lleno–. Y también necesito descargar otro tanque –añadí y me detuve en la primera gasolinera con la que nos topamos. Lo dejé en cargo y caminé hacia la tienda, miré en su dirección para comprobar que no me estaba vigilando y saqué mi celular. Marqué a Emma.
     –Hola, Hunter, ¿todo bien? –me preguntó, como siempre desde aquél día. ¿Todo está bien? ¿Cómo podría estar todo bien en mi absurda vida? Jamás.
     –No, no está vez –contesté y ella no dijo nada en absoluto–. Emma, necesito que llames a la policía, no des tu nombre, sólo diles que sabes la locación de un laboratorio de metanfetamina y les das la dirección que te di la semana pasada –le ordené, y antes de colgar, agregué–: Y tal vez quieras ir empacando algunas cosas, lo siento –y colgué.
     Precauciones, entre ellas, direcciones. Si, Emma necesitaba saber dónde podía llegar a estar yo en caso de emergencias, me alegro de haber hecho esa decisión. Me preguntó cómo estará ahora mismo, en su habitación, quieta porque acababa de escuchar algo que esperó jamás escuchar, o al menos, no tan pronto. Lo lamento por ella y los dos. Caminé de nuevo hacia mi camioneta y Zack ya estaba todo listo, adentro, en el asiento del conductor. Me subí del otro lado y no presenté ninguna queja sobre el hecho de que ya tomó el control de la situación, cosa que Axel me dijo que no permitiera. Tengo miedo, no por primera vez.
     –Yo manejaré esta vez, si me permites –me dijo y yo asentí–. Tú sigue dando direcciones.
     El resto del camino hubo un silencio sepulcral. Cuando llegamos, él me miró dudoso.
     –¿Es aquí? –me preguntó y yo asentí. Él seguía poco convencido de ello.
     –¿Por qué te llevaría a otro lado? –pregunté nervioso–. Sería inútil.
     –No lo sé, ¿jamás estuvieron a punto de matarte? –me preguntó y yo me quedé inmóvil, miré por el espejo retrovisor de la camioneta y pude ver más camionetas negras entrando, tres, en fila. Se estacionaron detrás de mi y Zack se rió–. En serio, ¿tú y tu primo quién creen que soy? –dijo burlón y salió de la camioneta, pero yo me quedé sentado como sino hubiera escuchado nada, deseando que todo fuera un mal, mal sueño. Ni siquiera sé como reaccionar, estoy totalmente bloqueado, impactado–. ¿Planeas bajarte de ahí o te ayudamos un poco? –me amenazó. Yo me quedé todavía unos segundos inmóvil, hasta que me di cuenta que prefiero atrasar lo más posible el momento de ser agredido que comenzar por una estupidez que pude haber hecho. Bajé y azoté la puerta–. Uy, alguien está de mal humor, mejor llévenlo adentro antes de que el bebé haga berrinche por el frío –ordenó y dos hombres se acercaron a mí. No fue necesaria la fuerza, ya que comencé a avanzar, disgustado, asqueado, asustado, nervioso, indefenso, pero obediente. No me quedó otra opción.
     –¿Hay alguien allá dentro? –preguntó uno de los hombres detrás de mí y me empujó hacia la puerta. Yo no contesté–. Abrela –me ordenó y yo no moví ni un cabello.
     –¿Tienen a Axel en una de esas camionetas? –pregunté.
     –Y muchas personas más –respondió con frialdad–. Ahora, obedece.
     Enfrenté la puerta de nuevo y la abrí sin dificultad, no tenía seguro puesto. Avancé sin entretenerme con más preguntas, sé todo lo que necesito para aceptar el hecho de que estaré muerto en unos pocos minutos, y si alguien grande allá arriba lo permite, horas. Nunca recé, y no comenzaré ahora, pero algo de ayuda no me caería nada mal.
     Los hombres me empujaron por toda la casa hasta que encontraron una habitación vacía y me aventaron adentro. Me revisaron de pies a cabeza y descubrieron mi navaja. Maldije para mis adentros y me ataron las manos, no me amordazaron, pero me encerraron. Una vez solo, comencé a soñar sobre escapar de aquí, pero no sé sus planes. Axel también está capturado, ¿qué puedo esperar de todo esto? Soy un inútil, idiota. Inservible que no sabe seguir ordenes, cobarde, y más idiota, muchísimo más idiota. Visto kilos de idiotez encima y no me la puedo lavar con nada, simplemente soy idiota. Estúpido.
     Ni siquiera sé si Emma llamará a la policía, y si vienen, tengo la certeza de que antes de que Zack se marche con su gente, alguien regresará a aniquilarme.
     Me acerqué a la ventana y vi cuando bajaron a Axel, golpeado, amordazado, con las manos amarradas y una venda en los ojos, como si él no supiera dónde está. Todo eso tuvo que ser en el camino, inmediatamente después de que me llamó. No hay otra manera. Ojalá y supiera lo que quieren de nosotros para poder intervenir y dárselos sin dudar, pero no lo sé y Axel no me dejaría actuar de forma tan liberal. No lo permitiría.
     –¿Traemos al chico? –preguntó un hombre a otro en el pasillo.
     –Bájalo –le contestó el otro–. Debe ser su punto débil. Lo desarmará.
     ¿Lo desarmaré? ¿Literalmente hablando? En lo que me pregunté esto, un hombre entró y me alejó bruscamente de la ventana, casi me tira al suelo en el camino y por las escaleras al bajar en dirección a la única sala libre de químicos. De mi boca no salió ni un pío. Estoy congelado, trabado. Sobre todo cundo vi a Axel, sentado allí, amarrado a una silla como él hizo con Zack, ahora sin nada que cubriera sus ojos. Cuando me vio, vi pánico, preocupación, pero arrepentimiento también. Me miró como si se estuviera disculpando de algo. O lo veo de esa manera porque quiero creer que siente todo a lo que me ha orillado, pero sé que esa es una de las últimas posibilidades proviniendo de él. No me hice ilusiones y recibí un último empujón hacia Zack, él me sostuvo y me hizo pararme delante de Axel.
     –Así que te referiste a él como “tu protegido” –le dijo y le quitó la cinta de la boca bruscamente. Axel escupió al suelo y lo miró con intensidad, con la respiración entrecortada.
     –¡Nosotros te dejamos ir, perra! –le gritó Axel enojado–. ¡Te salve la maldita vida, tu adorado jefe te iba a matar! Lo menos que me debes es dejarnos ir –le impuso y Zack le dio un puñetazo en el pómulo, pero Axel no perdió la compostura, lo volteó a ver, todavía con ese aire de superioridad que emite y medio sonrió, mostrando la mayoría de sus dientes manchados en sangre. Miraría hacia otro lado, pero me obligaron a enfocarme en él. Me duele tener que verlo así de indefenso cuando me acostumbre a verlo como una autoridad que no podía ser superada. Siempre mantuvo el control de todo lo que giraba alrededor de él, y al estar en esta situación, superado en número, para ser él, su ego debe estar destrozado–. Veo que a él no le has hecho nada, no lo necesitas, déjalo ir –le dijo–. Sólo a él.
     –No me parece que alguno de ustedes vaya a salir con vida de aquí –le replicó–. Y no tengo ningún maldito jefe. ¿Cuándo vas a entender que el que manda aquí soy yo? –le preguntó y Axel lo escuchó con más atención e interés–. Donovan no era más que alguien que vino a mi, descubrí que te conocía, cosas pasan, lo mataste, no perdí nada, pero tu ridícula y corta tortura me hizo enojar –le explicó–. No sé como llegaste a mí, o como mis malditos hombres dejaron que pasara –mencionó y volteó a ver las personas detrás de él, quien bajaron la mirada avergonzados de su error. Lo admiran, lo aprecian, en realidad están arrepentidas de lo que pasó. No puedo creer que a pesar de que los maltratan, los hacen menos, ellos siguen con Zack como si fueran amigos íntimos, pero no soy nadie para juzgar su posición, yo soy la misma persona que ellos–. Pero no te preocupes, –continuó Zack–. Tengo otros intereses, como esta casa. Me encanta esta casa, estos materiales, es perfecto, de buena calidad –mencionó y comenzó a mirar alrededor, inspeccionando los espacios a la vista.
     –¿Me estás felicitando? –le preguntó Axel y Zack sonrió.
     –Si necesito hacer cumplidos sobre tu trabajo para obtener lo que quiero, entonces sí, te estoy felicitando –le respondió–. ¿Me darás lo que quiero?
     –¿Qué me prometes? –le preguntó Axel precavido.
     –Mi eterno agradecimiento y una muerte rápida –le contestó.
     –¿Para el niño? –le preguntó y me volteó a ver.
     –No puedes estar considerando esto… –le dije.
    –Tú cállate, viniste aquí a observar, no a opinar –me interrumpió y volteó a ver a Axel de nuevo–. Para tu pequeño alumno aquí le prometo una nueva alianza, con muerte segura en caso de traición –le respondió–. ¿Eso te interesa? –le preguntó y Axel seguía sin despegar su vista de mí. Si Emma llamó a la policía, no deben tardar mucho más tiempo en llegar.
     –De acuerdo –accedió Axel y por fin me dejó de ver para ver a Zack.
    –¡No, Axel! –le grité desesperado y un hombre me jaló del cabello, presionó una navaja contra mi garganta y me susurró en el oído:
     –Cállate si quieres aceptar lo que tu amigo está tratando de sacrificar por ti –me dijo.
     –¡Hunter, estoy tratando de salvar tu trasero aquí, no hagas que te maten prematuramente! –me gritó Axel nervioso y pude ver sus ojos cristalizados–. Por favor, sólo… acéptalo. Todavía tienes una oportunidad, tómala –me pidió.
     –¿Así que dónde está? –le preguntó a Axel harto.
     –Yo no la tengo –le contestó Axel–. Pero sí sé quién.
    –¿Será éste? –preguntó un hombre entrando mientras empujaba a otro delante de él, también amordazado con las manos atadas, un hombre más grande que Axel, con la piel arrugada y sus venas casi cafés, pero no estaba viejo, debe ser los efectos de la metanfetamina, igual que su boca. Él es quien hace todo el producto, lo conocí un día de los muchos que vine aquí a recoger paquetes. Es una persona agradable. Seguramente estuvieron aquí antes y no necesitaban de mis direcciones, o de las de Axel. Ya lo sabían todo.
     –Sí es –afirmó Axel y él otro lo miró atemorizado, confundido–. Frank.
     –Bien, ahora que está con nosotros… –dijo Zack y sacó su arma, apuntó a Axel. Frank y yo quisimos intervenir, nos agitamos, pero los guardias nos sostuvieron bien. Traté de correr hacia delante, le di codazos al que me estaba agarrando, intenté acercarme, pero acompañado con mis gritos y esfuerzo, y la sirena de la policía, se perdió el sonido del disparo que me dejó sordo unos segundos hasta que fui capaz de recuperar la noción de lo que estaba pasando. Jaló del gatillo y no vi mi vida pasar ante mis ojos, porque sabía que no estaba destinada a llegar a mí, vi el sufrimiento de otra persona desaparecer con esa bala que se internó en sus sistema. En seguida se ocuparon de mi.
   –¿Llamaste a la policía? –me preguntó Zack y me apuntó con su arma, yo retrocedí unos pasos, espantado–. ¡¿Llamaste a la policía?!
     –¡No fui yo! –grité desesperado, entre llanto.
     Él me miró un segundo, dudando qué hacer conmigo.
     –No dejaré que me atrapen, al menos te tendrán a ti. No puedes escapar de esta, y si lo haces, te encuentro, te mato –me amenazó y salió corriendo con todos sus hombres y Frank. Seguramente tenía más vehículos esperándolos, ¿yo qué estoy esperando? Escuché un policía hablar por megáfono, dando una advertencia para que la gente dentro saliera antes de que ellos entraran a la fuerza. Hice caso omiso al anuncio y me acerqué a Axel. Vi que tan grave era su herida. No hay esperanza. Le lloré, él seguía respirando, luchando unos segundos más, sufriendo antes de irse, y yo no sabía que hacer. Esto más de lo qué pensé que sentiría si me encontrara en esta situación con él. Él prácticamente me salvó.
     –Axel –lo llamé y coloqué mis manos en su herida, haciendo presión, un esfuerzo absurdo para detener la hemorragia–. No te voy a mentir, esto es realmente malo –le dije y lo volteé a ver, coloqué mis manos en sus mejillas e hice que me viera–. ¿En qué estabas pensando?
     –En salvarte –me contestó con media sonrisa–. No te preocupes, esto es lo que quiero.
     –¿Esas son tus últimas palabras? –le pregunté con un nudo en la garganta–. ¿Algo más?
    –Lo siento –me dijo y yo tragué saliva–. Debí haberte dicho que lo peor de mi era que ya estaba condenado y tú todavía tenías oportunidad de salvarte de todo esto –me explicó.
     –No es tu culpa, yo comencé porque quise hacerlo, tú sólo me ayudaste –objeté.
     –Y no debí haberlo hecho –insistió y tosió, parecía que en cualquier momento se quedaría a mitad de una oración–. ¿Recuerdas que dijiste que yo no tengo nada que perder? –me preguntó y yo asentí–. Estoy perdiendo más de lo que te puedes imaginar, algunas veces tienes que aprender a dejar personas atrás por su propio bien –dijo–. Toma mi celular, encuentra el número correcto, huye a San Francisco y hazle una visita –me ordenó.
     –¿A quién? –le pregunté y él perdió su mirada en el techo, pensando.
    –Hay una camioneta, sal por atrás… está mía, déjala en mi edificio, después tú sabrás qué hacer –me dijo entregando su último esfuerzo y se quedó tendido sin moverse alrededor de un minuto antes de darme cuenta de que era hora de cerrarle los ojos. Me limpié las lágrimas, busqué su celular, cuando lo agarré me puse de pie y lo dejé ahí sin saber qué más hacer. No puedo creer que acabo de ver la vida de alguien deslizarse por mis dedos. Parece irreal, pero he tenido este sentimiento antes, y sé que lo que más irreal parezca, es usualmente más real que lo demás. Ojalá y pudiera no pensar en todo.
     Caminé como el dijo hacia el garaje, tiene dos puertas, una trasera, una delantera, donde están los policías, la casa está entre el bosque, así que detrás de nosotros está un camino que te lleva de nuevo a la camioneta, está algo cerrado, así que no hay manera de que hayan rodeado toda la casa. Las llaves estaban pegadas, me subí y abrí la puerta con el control que estaba adentro, arranqué y salí, pero antes de irme por completo, me asomé por la ventana de la camioneta, y me detuve a completar lo que Axel me dijo el primer día que vine aquí, “Si algo llega a salir mal, quiero que vengas a esta casa y le prendas fuego.” Jamás me dijo cómo, prenderé el encendedor y lo lanzaré adentro de una de las ventanas de las habitaciones que ocupen los químicos, explotará en segundos, lo único que tengo. Respiré hondo y me concentré en hacerlo bien, tengo una sola oportunidad. Tengo que hacerlo bien, aunque sea lo único que haga bien. Bien. Bien. Vi el encendedor volar de mi mano a la casa y no me detuve a ver si acerté, arranqué y me alejé lo más que pude. No pasaron diez o quince segundos, fueron diez o quince segundos, no recorrí demasiado, y por mi espejo retrovisor pude ver las llamas, cosas volando, una casa, un trabajo en fuego. Mis oídos aturdidos y mis ojos todavía empapados en lágrimas. Axel. Sacudí mi cabeza y continué sin él. De su celular llamé a Emma y apenas pude manejar fuera del bosque. No sé lo que estoy haciendo, no sé lo que está pasando, simplemente sigo avanzando esperando que las cosas se resuelvan o despierte de un espantoso, horrible, espeluznante sueño. Espero.
     –¿Hunter, estás bien? –me preguntó Emma al contestar.
     –¡No lo sé! –grité desesperado y me orillé para poder tranquilizarme, ella comenzó a hablar, pero no pude escucharla, no puedo concentrarme en ella si tengo que concentrarme en todo lo que sigue después de esto–. Estoy bien, en lo que cabe –le dije por fin y ella dejó de hablar–. Gracias por mandar a la policía, salvaste mi vida.
    –Hunter, ¿qué está pasando? –me preguntó–. Tengo mis cosas preparadas, ¿qué vamos a hacer? –me preguntó y yo sonreí por el hecho de que ella en realidad está dispuesta a dejar todo por mis errores–. ¿Sigues ahí? ¿Hunter?
     –Estaré en tu casa pronto –le dije y colgué.
     No tengo ni la más remota idea de qué hacer.

Cuando llegué a su casa, Emma me estaba esperando con una mochila colgada en su costado. Yo miré alrededor y la obligué a entrar sin decir nada al respecto. Notó mi mal aspecto, por supuesto, lleno de tierra, sangre en mis manos y playera. Dejé la camioneta como me ordenaron, me encargué de no ser visto en lo más mínimo y por lo mismo, tomé un autobús en lugar de un taxi, me bajé unas cuadras antes de aquí, caminé mucho.
    –¿Qué demonios te pasó? –me preguntó y yo me senté en el sofá. Me quedé muy quiero durante los próximos diez minutos hasta que finalmente quebré en llanto, pero Emma no se acercó a mi para consolarme, me miró hasta que pude poner mis sentimientos en orden.
     –En los mejores de los casos, seré declarado muerto; en lo peor, desaparecido –dije.
     –¿Qué? –preguntó Emma horrorizada y se acercó a mi–. Dime qué pasó –me pidió.
   –Te pedí que llamarás a la policía porque tenía un plan en mente, funcionó. Fui… secuestrado, por así decirlo, unos minutos hasta que llegaron ellos, los tipos que me agarraron huyeron pensando que yo no podría escapar como ellos. Mataron mi primo, es su sangre –expliqué–. Pero tuve que hacer que el laboratorio explotara, así que dejé mi camioneta ahí. Ellos sabrán en unas horas que estuve ahí, llamarán a mis papás. No volveré a casa nunca jamás, tengo que largarme de aquí –le explique–. Pero no puedes venir conmigo porque si lo  haces entonces te vincularan con lo que pasó y pensarán que estás conmigo.
     –¿Por qué me vincularían con lo que pasó? –preguntó confundida.
    –¡Porque desapareciste antes de que te dijeran sobre mí, sería muy obvio! –le expliqué casi gritando–. Lo siento, –me disculpé–. Estoy un poco alterado –dije más calmado–. Emma, el motivo por el cual me parece mejor ser declarado muerto es porque así tendré la oportunidad de vivir con otra identidad, podría hacer lo mismo siendo desaparecido, pero me estarían buscando y no quiero eso, quiero matar sus esperanzas, por más fuerte que parezca.
     Ella se quedó callada un momento, analizando lo que dije igual que yo.
     –No, darán la declaración de ausencia por peligro inminente, fallaste en regresar –me dijo y yo la miré confundida–. Es como un accidente aéreo, la corte asumirá que moriste incluso cuando el tiempo usual para esperar que alguien sea declarado muerto no haya transcurrido todavía –explicó emocionada–. Es perfecto, Hunter, perfecto.
     –¿Cómo puedes estar tan contenta sobre mi muerte? –le pregunté.
     –No estoy contenta, estoy ofreciendo soluciones –me contestó.
     –Aún así, ¿qué hay sobre ti? –le pregunté–. ¿Qué vas a hacer?
    –Pensaré sobre algo, tienes razón, no puedo ir contigo ahorita, pero si te adelantas, se me ocurrirá algo y yo te alcanzaré después –me dijo–. Lo prometo.
     –No prometas esto, porque no es algo que quiero que hagas –le repliqué.
     –Bueno, lo haré, no me importa si quieres o no –objetó con firmeza.
     Yo me quedé callado y asentí. No puedo obligarla a pensar diferente.
     –Necesito mi dinero, antes que otra cosa –le dije–. Como estuve en la explosión, sabrán que estoy relacionado con eso y lo más seguro que es que vayan a investigar la casa, en busca de algo, y lo encontrarán si nadie lo retira rápidamente de ahí.
     –¿Me estás pidiendo que lo haga por ti? –me preguntó y yo asentí.
    –Si me puedes hacer ese favor –le respondí y ella accedió con media sonrisa–. Son dos grandes maletas. No puedo arriesgarme a que me vean por esa zona. Tengo que irme rápido, antes de que otra cosa pase, tomaré un autobús, pero necesitaré mi dinero.
     –Claro –me contestó–. Sólo dame un minuto, iré por mi bolsa –me dijo.
     –También… ¿puedo darme un baño mientras estás recogiendo el dinero? –le pregunté y ella asintió. La acompañé a su habitación y ella me entregó una toalla. La agarré y con ella, su mano, la acerqué a mi y en otras circunstancias la hubiera querido hacer mía, pero justo ahora no puedo ni siquiera pensar en eso. Sólo quiero hacerle saber lo mucho que me arrepiento de todo lo malo que esté pasando en su vida por mi culpa.
     –Lo siento tanto –le dije–. Sabes que te amo, ¿verdad? –le pregunté y ella asintió.
     –Es más que obvio que yo también –me replicó y yo medio sonreí.
     –Iré a tomar esa ducha ahora –le informé y me despegué de ella para caminar a su cuarto. En eso sonó su celular y por curiosidad me quedé para ver quién era. Ella escuchó muy atenta a lo que la otra persona le dijo y ella le contestó algo con pesar, después colgó–. ¿Quién era? –pregunté y ella me volteó a ver con consternación.
     –Parece que no te podrás ir ahora –me dijo y yo me quedé callado–. El papá de Regan acaba de fallecer y él viene en camino de Palo Alto, te necesitará aquí.

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Pues, bueno, otros de mis grandes Chan Chan Chan.
Perdón si me tardé más de lo que prometí, es que tuve que hacer grandes decisiones escribiendo este capítulo. Y bueno, aquí están 4,832 palabras de Hunter.
Cada vez más cerca, más cerca asiudhasldas.
Esperen el siguiente capítulo, sólo aquí en Play Without Rules.
El amor de Emma y Hunter es para siempre <3<3

En otras cosas, respuesta a los 6 comentarios.
¡Seis! Hace años que no recibo seis comentarios.
¡Gracias por comentar, las amo mucho!

¡MEGA SUPER PARO A TODAS ANTES DE COMENZAR!
¿Por qué dicen que Kendra no les cayó bien? Es como decir que la hermana de Meghan no les cae bien, en pocas palabras, ella casi nunca habló en la novela, si acaso uno o dos dialogos, están ahí como de adorno, jaja. Comprendo que no les caiga bien a partir del capítulo pasado, ¿pero desde antes? Pff. (Jaja, aunque debo admitir que fue diseñada para ser odiada).

Ale: Sí, todos sabíamos que Liam no se iba a casar (excepto Rommy jaja). Me alegro que estés contenta y lo sé, simplemente no puede ir así con Alexandra, por eso ella lo rechazó. Y bueno, sobre Kendra… *suspiro* En fin, yo tampoco quiero un final, pero no puedo escribir por siempre, una historia siempre tiene que tener final. Sea para siempre o por un rato ;)

Aina: Uju, una más se une al fandom de Ale y Liam <3 No se si pueda prometer el no poner más mini-infartos, pero trataré, jaja. ¡Saludos desde México! :)

Alejandra: Juntos estarán, y se quedarán. *te acompaño en tu bailecito de felicidad* Si, pues no se casan, ya sabes, tenía que pasar. Me alegro que andes allá afuera teniendo vida social mientras yo me quedo aquí escribiendo, ok no . _. jaja. Si, bueno, más bien cuando se acabó Harry Potter. ¡Harry Potter! :( Muero sin más películas.




Andrea: Baby! No te preocupes, yo también comencé clases, pero yo el martes, jaja y me enfermé, así que falté el viernes, pero la verdad ni lo sentí, me la pasé en cama todo el día con calentura :( Jaja, el último año, a mi me faltan cuatro . _. Felicidades por el premio, estoy orgullosa de ti (aunque yo misma te lo haya otorgado jeje). De nada por la canción ;) Si, las canciones se cantan, como se baja para abajo y se sube para arriba. jajaja. OMG. otro ataque cardiaco, por favor no! jaja Chi, un aifon cinco! asudihasof Lo siento pero es imposible llegar a mi casa, vivo en Narnia :/ Pues no sé, como Estados Unidos nos queda aquí cerca, mi tía va siempre de vacaciones ahí a diferentes lados, me lo trajo de favor, me costó como 3mil o 4mil pesos menos, no estoy segura. Sí, mis papis son angeles :) los amo mucho mucho. Y si, la nove se acaba, se acaba, se acaba! (por la buena suerte, todavía tienes a Rommy) Y Tony y su hermosa novia probablemente hagan una pequeña aparición, pero no está claro.  *ajam, dando spoilers de mi propia novela* jaja. Mis uñas hechas un desastre, y mi amiga me dijo: nos pintamos las uñas y yo así de… no. jaja. la verdad son un desastre, tiempo de cambios. Ok no ._.  Adiós.
Jaja, 226 palabras, casi te alcancé.

Rommy: ¡Roooooooommmmmmmyyyyyyy! POR EL AMOR DE TODOS LOS DIOSES DEL OLIMPO (y MaR). ok no . _. jaja Yo también me amo *O* ¡No lo sabías, no te hagas! Jajajaja. Campanas de boda, si, la verdad es que no se me ocurrió otro más que dejara en duda lo que pasaría o no. Lo de Alexandra, jaja, sí, para su entrada tenía otra cosa en mente, pero la deseché, no podía pasar, no. Jaja, los insultos hacia Kendra los dejamos a un lado, por favor. Si, la verdad es que si tu eres la que está dejando a la otra persona, no puedes estar en tanto sufrimiento como al que estás dejando, ella aun así decidió intentar a ver si Liam se tragaba su historia. Hombres, sí, Hombres G. ok no ._. Pues bueno, tal como Kendra dijo: "Me alegro que por fin hayas encontrado tu camino fuera de este engaño." Y él en realidad siempre supo la verdad, decidió ignorarla y se le olvidó ok no ._. encontró la manera de suprimir todo. Todas le daríamos a Liam 92839124y3297482933 hijos. Pero todas tenemos que esperar como Alexandra, ok no . _. Y si, el fin se acerca, de nuevo como he estado diciendo en todas las demás respuestas, jaja) Si, mejor vete preparando para el gran final, la verdad no sé que voy a hacer todavía Rommy :C no quiero que se acabe la nove (y yo la estoy escribiendo jojo) pero me refiero a que, aunque es mía, la extrañaré mucho mucho mucho.
*Abrazo de oso*.

Milagros:
[Del capítulo 82]
¡Respira, Por favor, no queremos más pequeños ataques cardiacos! A mi también me hubiera encantado algo más de Alex y Mitchell tbh pero si, Liam y Alex destinados a ser, OMG. Eres la unica que le agradece a Kendra, esa es la actitud, jaja. Ja, gracias ;) Yo también aprecio a Liam (? Bueno, no puedes estar enojada con Alex, tiene que saber tomar buenas decisiones a partir de ahora. Sí, no pueden apresurar las cosas como hicieron desde el principio de su relación, ya tu sabe'. Me alegro que entre en tu top ten, jaja, cuales son los otros nueve? Trataré de deleitar sus ojos y pensamientos con un último cap, pero todavía tengo para un pequeñitititito ratito más, así chiquitito chiquitito.
Hunter, aquí tienes más de tu amor, Hunter.
(Amo a Hunter, sabes, es mi personaje favorito).

[Del capítulo 81]
Milagros, de corazón te prometo que no te puedo decir si le pasará algo a Hunter o no, ni a Emma. Y sangre ya corrió, como lagrimas. Ok no ._. Sí, Hunter aclara en este capítulo que se da cuenta de lo estúpido que es. Jaja, mira, no sufras, déjaselo todo al destino. Si, Emma y Hunter son para siempre, creo que eso es lo que más los mueve, ¿sabes? Yo creo que Hunter se hubiera dejado atrapar de no ser que tenía algo por lo cual seguir luchando, es Emma la que lo ayuda y siempre lo apoya, pensandolo bien, sin ella Hunter simplemente vuelve a ser débil. No odies al fallecido, que descanse en paz. Que mal lo del examen, eh? ¡Más ganas y suerte la próxima! ¡Feliz año también! Y mi perrito se llama, agh, me da pena decirlo porque mi mamá lo nombró (a pesar de que es mío, MIO) Lori, de Lorenzo, pero eso no es todo, espérate, mi mamá le gusta decir el nombre completo (ñoaisdsña) Lori de la Volpe o algo así, que en Italiano, (como mi mamá está obsesionada con ese idioma) significa: Lorenzo el Zorro. Y siempre le gusta explicarlo, todos siempre se quedan así de:

Y bueno, aquí una foto de mi zorro.

2 comentarios:

Rommy (: dijo...

OH SHIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIT! :|
Y yo que pensaba que las cosas ya no podía empeorar tanto D:
Pobre Alex D: eso sonó... whatever. Pero de verdad lo siento :C .. o bueno, sólo un poco. Jamás perdonaré que haya metido a Hunter en esto, aunque haya sido de vida o muerte, pero al final siempre se preocupó por él :3 y hasta en sus ultimos segundos lo hizo *-*
¿Desaparecer? ¿fingir su muerte? :| eso de verdad es HEAVY .-.
OH NO OH NO OH NO!
¡EL PADRE DE REGAN!D: D:
Oh nooo >< Esto de verdad... es HEAVY! xD aksjkasjkjaksj!

" Todas le daríamos a Liam 92839124y3297482933 hijos. Pero todas tenemos que esperar como Alexandra, ok no . _."
OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOH! COMO ME REÍ! XD KAJSKAJSKASJAKSA!
aaaaah (suspiro) LIAM! *-*
En fin guapurri, parece que ha llegado el momento de nuestros "fines" para las novelas :c
Espero que te traigas otra bajo la manga, eh? :)

Un abrazo de osooooooooooo!, YEAH! :)

Milagros ϟ dijo...

JAJAJAJAJAJJAJAJAJAJAJ juro amarte despues de ese gift Mar! Enserio? Lori? pero a tu perrito le queda lindisimo, es chiquitito. A mi no me gusta tanto los perros chiquitos, pero el tuyo si! jajajaj,es divino tu zorro.
Bueno, holisss!
GRACIAS,GRACIAS,THX,GRACIAS por este capitulo. Hunteeeeeeeer.
Me alegro tanto, tanto que este con vida, enserio.
Despues de todo Alex no era taaan malo, bueno si, fue un desgraciado que hizo que la vida de Hunter tomara un cambio brusco, pésimo. En fin, tuvo lo que merecía..
Que cruel sonó eso, por favor.
El papá de Regan fallecio, OH MY GOSHHHH. Pobrecito de Regan.
Y por cierto, ¿como esta Jade?, hace miles no sabemos nada de ella.
Enserio, fue genial el capitulo!
Espero el otro 4evah!!!!!!!! ahque.
Que andes genial Marrrrrr :)