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12/22/2012

Cap. 80




Alexandra’s POV
Viernes 26 de Abril

Es verdad que yo tengo el defecto de arruinar todo lo que parecer ir bien, me destaco en arruinar mis propias relaciones, pero puede variar. Mi último caso fue el de Mitchell, yo lo quería besar, fue por eso que no pude contener mi impulso, y resultó ser, y al mismo tiempo no, como pensaba. Después del sábado, acordamos pretender que nada había pasado y esta semana continuamos hablando de todo menos del tema. Ahora mi papá le está dando un sermón sobre lo que no debería pasar en el baile de graduación. Es una larga historia, pero resumiendo, lo invité porque sentí lástima. Sentir algo que jamás va a ser debe ser decepcionante, en mi caso, saberlo y tener que ignorarlo porque sé que no es correcto es horrible.
     –¿Sabes por qué esto está mal? –le preguntó mi papá a Mitchell, yo me escondí al pie de las escaleras desde el piso de arriba para que no pudieran verme, recargada en la baranda.
     –Sí –le contestó Mitchell–. Sé que es extraño yo siendo hermano de Liam, pero le prometo que sólo seré su cita de esta noche, nada más que amigos –le aseguró y continuó diciendo algunas cosas, pero decidí que era momento de bajar para llegar puntuales al baile, me coloqué mi antifaz de lentejuelas color dorado que combinaba con mi vestido de la misma textura pero color bronce. Con mis zapatos de tacón se me dificultó bajar las escaleras, hace años que no usaba y perdí práctica, pero llegué sana y salva al final. Mitchell me sonrió y yo forcé una sonrisa acompañada de un suspiro. Me arrepiento de absolutamente todo.
     –Cariño, te ves hermosa –me felicitó mi papá y entonces sacó su cámara.
     –No fotos –le pedí y miré a Mitchell incómoda, su sonrisa se desvaneció y mi papá bajó su cámara extrañado, pero no dijo nada al respecto–. Lo siento, sólo que…
     –Entiendo –me dijo Mitchell–. No necesito fotos, mi baile fue hace seis años.
     –De acuerdo –suspiré y me encaminé a la puerta, Mitchell la abrió por mi–. Nos vemos al rato, papá –me despedí y salí de la casa, Mitchell me siguió y caminamos hacia su carro, nos subimos, pero él no arrancó, simplemente permanecimos callados un momento.
     –¿Por qué tengo el sentimiento de que no quieres estar aquí? –me preguntó.
     –Porque no quiero estar aquí –le contesté–. Contigo –aclaré y lo volteé a ver.
     –Bien, entonces te dejaré en tu escuela y regresaré a casa –me dijo y encendió el motor al mismo tiempo que colocaba sus manos en el volante, enojado.
     –No lo tomes a mal –le pedí desesperada–. Tienes que entenderme.
     –Pero no puedo –me replicó y me volteó a ver–. Estoy aquí porque tú me pediste que viniera, de otra manera estaría descansando en mi cama, pensando en cómo deshacerme de todos estúpidos pensamientos sobre ti –me dijo y yo me quedé callada.
     –¿Tienes los boletos? –le pregunté y él los sacó del bolsillo interno de saco. Le sonreí y yo saqué de mi lado su antifaz–. ¿Te lo puedo poner? –le pregunté y él me dio media sonrisa, suficiente como aprobación, me acomodé en un costado, me acerqué a él y pasé mis brazos por encima de sus hombros para poder hacer el nudo, cuando me aseguré de que estuviera ajustado, me alejé un poco y le acomodé el cabello, le acaricié la mejilla, y así, en la oscuridad absoluta de la calle y su carro, lo besé una vez más. Rocé mis labios con sus labios y un molesto ruido surgió de nuestros antifaces chocando, fue un momento breve, hasta que nos detuvimos y descansé mi frente en la suya–. Todo es tu culpa –le dije.
     Sentí sus labios moverse en los míos para formar una sonrisa.
     –¿Cómo puede ser mi esto mi culpa? –me preguntó.
     –Porque no quiero admitir que soy yo la que está haciendo todos los movimientos –le contesté y los dos reímos–. ¿Nos vamos? –le pregunté y él se alejó lentamente de mi, yo me volví a acomodar en mi asiento y él por fin arrancó el automóvil.
     Mitchell uno, Alexandra cero. ¿Cómo se supone que lo convenza de que todo siga igual si yo no le permito que todo continúe como antes era? Suspiré. A partir de este momento, la cuenta se reajusta. Para evitar silencios incómodos, subí el volumen del radio y al llegar al colegio, Mitchell hizo que me bajara antes para que él pudiera buscar un lugar donde estacionar. Así que me quedé de pie en la entrada del colegio, esperando. Después de unos minutos, vi a Mitchell caminar con calma hacia dónde yo estaba.
     –Lamento la tardanza –me dijo nervioso–. ¿Entramos?
     Yo asentí y nos acercamos a la puerta principal, entregué los boletos y pasamos sin ninguna interrupción. Lo guié hasta el gimnasio y una vez dentro, nos volvimos inseparables hasta encontrar una mesa vacía. Todos, repito, todos iban vestidos casi de la misma manera, los antifaces complicaban la identificación de todas las personas. Meghan propuso esta temática y la aceptaron, si hubiera sido mi decisión la hubiera rechazado. Al principio quise quitarme mi antifaz, pero ¿dónde quedaría el espíritu?
     –¿Bailamos? –me preguntó Mitchell y yo vacilé–. Está bien, entonces hay que sentarnos toda la fiesta en la mesa que está por allá –me dijo molesto y caminó hacia esa dirección, yo lo seguí sin decir nada y me senté en la silla junto a él.
     –¿Puedes traerme un poco de ponche? –le pregunté.
     –Seguro, porque es lo único que puedo hacer –me contestó y se fue. Yo me quedé allí observando a los demás bailar y arrepintiéndome de siquiera estar aquí. No pasó mucho tiempo hasta que sentí las manos de Mitchell en mis hombros–. ¿Bailamos antes de que me vaya? –me preguntó y yo me quedé considerando la idea unos segundos.
     –Sólo una canción –le advertí y me puse de pie, todavía dándole la espalda–. Y después me regresas a mi casa –le pedí, pero él no me contestó, sólo me jaló de la mano hacia la pista de baile, yo caminé mientras miraba al piso para evitar tropezarme y cuando se detuvo, se volteó hacia mí y colocó sus manos en mi cintura, levanté la mirada para poder verlo y acomodar mis brazos sobre sus hombros, pero noté algo diferente, su cabello estaba peinado diferente, al forzar mi vista, me di cuenta de que incluso había cambiado de tono a algo más claro. Sólo había una explicación–. ¿Liam? –pregunté sorprendida y él asintió.
     –Sé que prometí que estaría en tu graduación y si no puedo llegar ese día, entonces esto es una clase de compensación por mis errores –me respondió y yo permanecí callada, bailando con él–. Tu primer baile lo hice en mi casa, tu segundo baile viniste sola y hoy estoy aquí para hacer algo que no tendré oportunidad de hacer después –me dijo y con su mano en mis espalda me empujó hacia él, no me quedó otra opción que recargar mi cabeza en su pecho, como extra, comencé a acariciar su cuello con mis manos y detrás de su oreja.
     –¿Dónde dejaste a Hailie? –le pregunté preocupada.
     –No sé donde rayos esté Mitchell, así que la dejé con mis papás –me respondió y yo me separé de él un poco para poder verlo–. ¿Qué? –me preguntó preocupado.
     –Esto no está bien, deberías estar con Kendra esta noche –le dije–. Planeando tu boda,  la cena de ensayo, tus votos, hay tantas cosas que tienes que hacer para que estés perdiendo tu tiempo conmigo, ¿por qué estás aquí? –le pregunté.
     –Pensé que es lo que querías –me contestó–. Te lo debo, pero si te hace sentir tan incómoda, sólo bailamos esta y la siguiente y me voy.
     –Es lo que quiero –admití y lo solté–. Pero tengo una cita hoy y asuntos que terminar –le dije y comencé a buscar alrededor por Mitchell.
     –¿Quién vino contigo? –me preguntó Liam y se quitó el antifaz. A lo lejos pude ver a Mitchell observándonos, dejó el vaso de ponche que le había pedido en la mesa, se arrebató el antifaz de su cara y caminó enojado hacia la puerta, Liam volteó en esa dirección sólo para verlo salir sin saber quién era–. ¿Esa era tu cita? –preguntó.
     –No es sólo mi cita, es Mitchell –le contesté y salí caminando rápidamente hacia la salida, en el transcurso me quité mis tacones para poder alcanzarlo más de prisa, aunque cuando salí a los pasillos del colegio, él se encontraba deambulando de un lado a otro hasta que decidió sentarse en la banca y no me fue necesario correr. Caminé hacia donde él estaba y me paré frente a él–. Mitchell, lo siento –le dije y él levantó la mirada para verme.
     –¿Por qué? –me preguntó–. No hiciste nada malo, ni siquiera sé porque estoy molesto.
     –Alexandra, ¿qué está pasando? –me preguntó Liam una vez que llegó.
     –Yo te diré lo que está pasando –le contestó Mitchell volteándolo a ver –. ¿Pero prometes que no te enojarás? Pienso que tal vez estoy enamorado de Alexandra.
     –¿Qué? –preguntó Liam a la defensiva y se paró a mi lado.
     –Mitchell, no estás enamorado de mí, no hagas esto –le pedí–. Y Liam, tranquilo.
     –Sí, Liam, tranquilízate, te vas a casar en un mes, tienes una chica de la cual preocuparte esperándote en casa –le dijo Mitchell–. Además, ¿qué tiene si en realidad me siento de esta manera? Tengo presente que jamás va a suceder algo, no realmente; no tenemos un futuro, tómalo como un amor platónico de mi parte o un amor frustrado entre Alex y yo, se nos pasará –le dijo y me volteó a ver–. Porque eso es lo que vamos a hacer, olvidarlo.
     –¿Ambos? –preguntó Liam confundido y me volteó a ver–. ¿Tú también sientes algo por él? –me preguntó y yo dudé un poco antes de contestar.
     –Tal vez –contesté sin dejar de mirar a Mitchell–. Pero él tiene razón, puedes permanecer tranquilo, jamás va a suceder nada con él ni con nadie, no pronto –y volteé a ver a Liam–. Pero déjame preguntar, ¿qué es lo que realmente te molestó? ¿El hecho de que Mitchell y yo estuviéramos involucrados de otra manera de la que esperabas o el hecho de que yo estuviera involucrada con alguien más que no fueras tú? –le pregunté.
     Él se quedó callado, miró a Mitchell y después a mi.
     –¿Sabes que, Alexandra? –me preguntó harto–. Estoy cansando de esta clase de preguntas, siempre lo mismo –se quejó y se adelantó unos pasos hacia el pasillo que guía a la salida del colegio–. ¡Siempre preguntándome que es lo que siento sobre ti! –me gritó.
     –¡Y tú siempre huyendo y evitando la respuesta! –le grité mientras lo perseguía, él se detuvo para esperarme–. Siempre dices lo mismo, siempre dices que no hay nada entre nosotros dos más que el lazo que nos une a Hailie. ¿Por qué no puedes decir lo que realmente rompería mi corazón pero me detendría de perseguir un sentimiento frustrado, un sentimiento roto que, sin embargo, todavía puede ser reparado si le dan la oportunidad?
     –Porque no sé qué palabras sean –me contestó–. ¡Pero por favor, dime, serían un gran alivio! –exclamó y se acercó a mi–. ¡Dime, para poder yo decirte y acabar con esto!
     –Di que ya no me quieres y si es el caso, di que ya no me amas –le pedí–. Dilo porque yo también necesito oírlo, para poder así seguir con mi vida sin necesitar de ti.
     Él miró al suelo, se aclaró la garganta y después me volteó a ver.
     –Parece que necesitas demasiadas cosas, necesitas saber el por qué de todo y si mal no recuerdo, ya te había dicho una vez, volviendo al tiempo cuando todavía estábamos juntos, que yo no tengo la respuesta de todas tus preguntas o necesidades –me respondió.
     –¿Ves? –le pregunté–. Todavía no puedes decirlo –lo acusé y lo miré alrededor de un minuto, él no desvió la mirada porque sabía que si lo hacía sería un indicio de debilidad–. Pero al igual que tú, yo también estoy harta de estos juegos, así que supongo que tendré que seguir con mi vida preguntándome todas esas cosas las cuales tú sabes y no quieres decirme –le dije y pasé de largo a su lado para dar vuelta en el pasillo, me detuve ahí y me recargué en uno de los casilleros, me dejé resbalar hasta que toqué el suelo, abracé mis rodillas contra mi pecho, dejé mis tacones a un lado y comencé a llorar sola en la oscuridad una vez más.
     –¡Mitchell! –lo llamó Liam y escuché pisadas acercándose–. ¿En qué estabas pensando?
     –No estaba pensando –le contestó Mitchell–. Aun así no me arrepiento de lo que pasó.
     –No, pero lo harás –le advirtió Liam–. Un consejo, de hermano a hermano, renuncia antes de que las cosas se compliquen o la situación se ponga incluso más tensa, además, ahora que todos sabemos el verdadero motivo de tu estancia y las horas extras en el trabajo, éstas serán inútiles, Alexandra ha cometido suficientes errores para saber que tú eres uno más.
     No pude ver, pero pude sentir como Liam lo estaba juzgando con la mirada, probablemente señalándolo para mostrar su superioridad como su hermano mayor y no estaba bien, pero no tengo el valor para intervenir porque no tengo argumento para combatirlo. Así que los dejé seguir, escuché a Liam alejarse y Mitchell detrás de él, entonces me puse de pie y lo seguí hasta el estacionamiento, pero en vez de encontrar a Mitchell, encontré a Liam.
     –Iba a volver a buscarte –me dijo y yo seguí caminando, descalza, a pesar del frío.
     –¿Crees que iba a poder quedarme después de esto? –le pregunté con un nudo en la garganta–. ¿Con mi maquillaje arruinado? Esta noche terminó mal, como esperé.
     –¿Por qué esperabas que esta noche fuera un desastre? –me preguntó–. Debió haber salido todo bien, fui yo quien vino a arruinar todo para ti, desde el principio.
     –¿Desde el principio de qué? –le pregunté y me limpié una lágrima.
     –De nosotros –me respondió–. Desde que supe que algo estaba pasando entre los dos debí haberme ido, haber renunciado, debí dejarte sola, debí haber seguido el consejo que le di a Mitchell, antes de que todo se complicara –me dijo–. Ahora estarías feliz, siendo sólo otra adolescente sin preocupaciones tan grandes como yo, como una hija.
     –Hemos hablado de esto demasiadas veces, no es justo que cargues con esa culpa –le dije–. Como le dijiste a Mitchell, he hecho demasiados errores en mi vida para darme cuenta que él es otro más, pero esos errores no son tú o Hailie, porque los amo, te amo y seré joven, sí, fuiste mi primer amor, y tal vez no el más adecuado o el más perfecto, pero estoy segura que jamás amaré a alguien tanto como te amo a ti y este sentimiento que permanece en mi cada vez que te veo me hace darme cuenta de que no fuiste un error, sólo algo que se terminó. Y no todo lo que termina y no perdura para siempre es un error.
     –No lo es –reiteró en voz baja.
     –Y la única razón por la que acepté a Mitchell en primer lugar sabiendo que sería un error que después no podría reparar, fue porque necesito a alguien desesperadamente –continué con un nudo en la garganta–. Necesito a alguien para abrazar, a alguien para pasar mis tardes de los fines de semana, alguien con quien pueda platicar de todo abiertamente, alguien a quien pueda confiar –hice una pausa–. Alguien a quien besar, acariciar, acurrucarme –proseguí lentamente–. Y si te preguntas, Mitchell no estuvo ni siquiera cerca de ser esa persona, pero cada vez que estoy con él me hace sentir en confianza, tanto que una parte de mi se preguntó si él podía llegar a ser lo que yo quería, pero no lo es –suspiré–. Y lo más arduo de esto es verte y recordar que lo más difícil no fue alejarme de ti, fue ver lo rápido que encontrarse una persona para reemplazar todo lo que tuvimos.
     –No –me dijo–. Tal vez encontré a alguien con quien compartir todo lo que compartí contigo, pero no significa que te reemplacé porque no podría mirarte y saber que estoy tratando de revivir nuestra relación con otra persona, cada relación es diferente y no puedes vivir tratando de imitar una relación anterior, tienes que dejar que las cosas tomen su lugar y no intervenir para tratar de cambiar las cosas; si las cosas funcionan, entonces perduran y si no funcionan, entonces terminan. Es así de simple y tú todavía eres joven, así que espero de todo corazón que encuentres a esa persona que tanto anhelas, pero no te apresures como yo lo hice, no siempre es bueno el resultado que encuentras a mitad del camino.

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Wow. Capítulo 80!!!!! Ochenta!! oh my gawd. Son muchos, mhm....
Bueno, más de Liam y Alexandra y Mitchell, espero que les haya gustado el cap y comenten si pueden! :) Por favor, por favor! :) <3<3

Ale, que bueno que te haya gustado el cap :) Y la verdad si me da a pensar eso de Liam y Alexandra, pero pues de Mitchell y Alexandra ni te preocupes! Y la imagen es de la serie 90210 si no me equivoco :p Comenta de nuevo cuando puedas! :)

4 comentarios:

María dijo...

Vaya! No me pasaba x aki desd ehacia tiempo! Me alegro dk esté tan avanzada la historia, espero ponerm al día, m he perdido mucho!
Nos leemos, Mar!

Gallagher † dijo...

Holaaaaaaaa Mar,otra vez.Bueno mil disculpas por tardar tanto en comentar,es que rindo este viernes matematica porque me la lleve y estoy estudiando.Quiero aprobar,deseame suerte.
Leí todos los capitulos con los que me quede atrasada y por suerte no eran muchos.Paso a comentar...
Muero de lastima con lo del papa de Regan,va a morir.Es terrible.Lo unico que espero es que pueda manejar Regan esta situacion y su futuro.
Un pequeño detalle que note,no sé,digo..Meghan parece mas madura,me dio la sensacion.Me gusto esa Meghan,vamos bien.
Bueno,y lo de Alex y Mitchell,TENES MI SI PARA ESA PAREJA,ME ENCANTA,O ME ENCANTARIA QUE ESTEN JUNTOS.Primero que Mitchell es hermoso,segundo que me gusta la quimica que tienen,y no se,si se da,se da.A mi personalmente,me gustaria.
Lastima Liam,el tema es que,Liam se caso,no lo creo todavia.Es un maldito,se caso y con otra...tal vez,tambien sea por eso que quiero que este con Alex con Mitchell,seria venganza? no sé,jajaja.
Quiero algo de Hunter y de Jade,quiero saber como van sus vidas.Espero que Hunter este bien.Y que Jade vaya bien con Marco.
Y es verdad,ya llevas dos años y algo no? no lo puedo creer,te estoy leyendo hace menos de dos años yo,pero siempre te seguí.Sos una genia Mar.
Espero con ansias el proximo capitulo,que andes genial.Por cierto,tenes twitter?.
Éxitos♥

TormentosDulces dijo...

Sientoo Un Nudo En Laa Garganta............ Porquee Prke TIenes Qee Tocar Estos Temas XD..... Pero Me Facina!!! Y SOLO ESPERO KE ALEXANDRA LOGRE SEGUIR CON SU VIDA Y SEA LO KE SEA KE LO SUPERE ;)

A.S. dijo...

No me gustó como Alexandra se expresó de Mitchell, fue demasiado asdbfjbsakdj no sé... Mitchell haciendolo por ella y ella por lástima-.-'' Con esta actitud de Liam ya veo lejos la reconciliación :c

MITCHELL NECESITA AMOR.
(Si, la de Tony acabó y esta es una nueva campaña para los menos afortunados (?) )