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11/24/2012

Cap. 75


25 de Diciembre
Liam’s POV

–¿Te casarías conmigo? –pregunté con mi respiración sostenida y esperé la respuesta por alrededor de un minuto, pero no la recibí. Ella simplemente sonrió y vagamente asintió antes de saltar a mis brazos y hacerme caer de espaldas en el piso.
     Cada relación es única, siempre lo he dicho, y aunque una historia tenga su fin, como siempre lo hace, no significa que no significó nada. La mía con Alexandra terminó el día que conocí Kendra, ella es, sin duda, una de las mejores cosas que me ha pasado, no porque sea en exceso hermosa, sino por todo lo que hace y es, tanto que no puedo explicarlo, sólo sentirlo. Ese el motivo por el cual la única manera que puedo demostrarle cuanto significa para mí es colocando un anillo de oro y un sólo diamante en su dedo anular y su aprobación la acababa de recibir, el mejor regalo de navidad que pudo darme.
     –¡Sí, sí, sí, sí, claro que sí! –exclamó con felicidad y se separó un poco de mi para observarme. Tenía la mirada tan fresca, sus ojos cristalizados, la comisura de su boca ligeramente levantada y sus pestañas largas me rozaban cada vez que pestañeaba.
     –Te amo y estoy seguro de que quiero pasar lo que resta de mis días contigo, incluso si eso es mañana –le dije y ella sonrió, delineó mis labios con la yema de sus dedos, los miró por un segundo y se acercó lenta pero segura hacia ellos, los sobrepuso sobre los míos y ambos permanecimos inmóviles disfrutando de nuestra mutua compañía.
     –Te amo más –objetó y el movimiento de sus labios al hablar fue como un beso para mí. Me inició y llevé mi mano a su mejilla para mantenerla en esa posición.
     –Lo sé bien –murmuré y me quedé callado un minuto.
     –¿Vas a ponerme e anillo o qué? –me preguntó con una risita.
     –Oh, claro –dije apenado de haberlo olvidado–. Supongo que la emoción del momento me distrajo –me disculpé y ella se separó de mi, se acomodó en mis piernas y ahí mismo, sentados ambos en el suelo, me ofreció su mano izquierda, hizo resaltar el dedo anular e inserté el anillo, el cual encajó perfectamente.
     –Es hermoso –expresó y observó su anillo hipnotizada–. Debo estar soñando.
     –Dios, espero que no –bromeé y ella rió.

Sábado 12 de Enero de 2013
8:00 P.M.

¿No es una hermosa forma de comenzar el año con una buena noticia? De alguna manera u otra Kendra y yo nos las habíamos ingeniado para mantener nuestro pequeño secreto a salvo durante este tiempo y hace una semana hice reservaciones para una cena el día de hoy, ya que ella no podía encontrar o decidirse por un buen restaurante. Le mentí a Alexandra diciéndole que no podría tener a Hailie este fin de semana por un viaje del trabajo, en realidad quiero hablar con ella en privado, porque aunque nuestra relación terminó ya hace muchos meses, nunca tuvimos la oportunidad de una clausura, por así decirlo.
     –¿Tú que les dijiste? –me preguntó Kendra mientras me acomodaba la corbata.
     –Les dije que nuestra relación se estaba volviendo tan seria que lo indicado sería que nuestros padres se conocieran –le respondí–. ¿Tú que les has dicho? –le pregunté.
     –Pues… –vaciló–. No pude idear nada –admitió y levantó la mirada para observarme. Sus ojos marrones me cautivaron pero su voz me sacó de mi secundaria fantasía de tenerla entre mis brazos desnudos bajo las sábanas de mi cama durante una noche fría. Este deseo me mata cada vez que estamos así de cerca. Fruncí el ceño al en desacuerdo a lo que había dicho y por mi anhelo frustrado, ella se sonrojó–. Lo siento.
     –Está bien –suspiré–. Pero harás a tus padres sospechar.
     –¿Y qué hay de los tuyos? –me preguntó con curiosidad.
     –Pues ellos siempre están sospechando –le contesté.
     Cuando llegamos al restaurante sorprendimos a nuestras padres esperándonos. Sí, nos entretuvimos un poco a causa del empeño que hice en que mi deseo tomara lugar, pero no lo logré y sólo ocasioné un atraso. Todos en la mesa que habíamos reservado se pusieron de pie para recibirnos, ya no hubo necesidad de que presentara a mis papás con los de Kendra porque al parecer Mitchell había manejado la situación a la perfección, aunque él tampoco los conocía antes de este encuentro. Apenados por la tardanza, Kendra y yo nos sentamos después de saludar a todos, compartimos miradas.
     –¿Cuándo deberíamos hacerlo? –me preguntó.
     –Antes de la cena –le respondí y ella asintió.
     Analicé la manera en que estábamos sentados en esta mesa redonda, a mi derecha Kendra y sus padres, a mi izquierda Mitchell y después mis padres. Me hubiera gustado que Mitchell se sentara después que mis padres, pero no estuve aquí a tiempo para acomodarlos, así que no tengo derecho a quejarme. Mi error.
     –Me alegro que estemos todos aquí –exclamé.
     –Es un bonito restaurante –comentó mi mamá.
     –Veo que te has duchado –le dije a Mitchell y él arqueó la ceja.
     –No quiero estar aquí –dijo como un niño en pleno berrinche.
     –Por favor, compórtate y se amable –le pedí y el se acomodó en su silla.
     –Quiero hablar contigo en privado –me dijo y me volteó a ver.
     –Tú sabes lo que va a pasar en seguida, ¿no es cierto? –le pregunté y volteé a ver a Kendra, ella me sonrió–. ¿Tú te encargas del vino? –le pregunté y ella asintió indecisa. Llamé al camarero y Kendra pidió la carta, en realidad no quería esperar tanto tiempo y me hice cargo yo mismo. Una vez que cada quien tenía su bebida preparada, decidí hablar–. Me gustaría hacer un anuncio –mencioné y Kendra y yo nos pusimos de pie, todos nos miraron con atención, les sonreímos y correspondieron con una sonrisa, menos Mitchell.
     –Por poco pensé que harías un brindis –murmuró Mitchell y lo pateé por debajo de la mesa, él hizo una mueca de dolor y se medio agachó para sobarse.
     –Nos vamos a casar –anuncié y mi madre estalló en felicidad.
     –¡Esto es maravilloso! –exclamó y se puso de pie, me abrazó a mi y a Kendra, y aproveché para echarle un ojos a mis futuros suegros, quienes parecían estar atónitos y sin ninguna expresión en su rostro. Mi mamá se separó de nosotros y nos agarró de las manos–. Estoy tan contenta de que mi hijo haya encontrado a la mujer perfecta para él.
     Más tarde esa noche, poco antes de que la cena llegara a su fin, Mitchell me obligó a salir del restaurante con la excusa de que quería fumar y adentro no está permitido. Yo ya sabía lo que me esperaba. Nos recargamos en la pared y él sacó su cajetilla.
     –Deberías dejar este habito, te hace mal –lo regañé y él lo encendió.
     –Eso me importa mierda –me replicó y dejó sus ojos en blanco–. No puedo creer que estés haciendo esto –me dijo y me miró nuevamente–. ¿Por qué?
     –Porque estoy enamorado de ella, tal vez cuando lo sientas, entiendas –le respondí.
     –No es eso –me dijo y giró todo su cuerpo hacia mí–. Sé que no es todo.
     –¿Entonces qué es, según tú? –le pregunté un poco molesto.
     –Esta chica, Kendra, ella… no es para ti –suspiró.
     –¿Por qué no? –le pregunté–. Y no salgas con que…
     –Es Alexandra –me interrumpió–. Kendra es Alexandra. No compartirán el mismo color de ojos o rasgos faciales, pero esto va más lejos que apariencia física y es verdaderamente molesto que no te hayas dado cuenta todavía –hizo una pausa para darme tiempo de analizar, el cual desaproveché para ignorar tratar de ignorar todo lo que había dicho–. Esta chica es casi tan ingenua como Alexandra, la tienes bajo tu control, hace lo que tú digas porque te sabe escuchar, te quiere, te adora y no se queja, eres su gran Dios y quiere que la guíes, eso es lo que quiere –me dijo–. Cuando mamá dice que esta chica es perfecta para ti, Dios Santo, no está hablando de su personalidad porque hasta ella se da cuenta de lo que estás haciendo, ella habla sobre su edad –sonrió–. ¡De la maldita edad! –exclamó enojado–. ¡Cuando eso jamás te importó con Alexandra! –me acusó–. ¡Nunca!
     –¿Y tu punto aquí es? –le pregunté indiferente.
     –Mi punto es que me pregunto qué es lo haces con ella.

No todo salió como Kendra y yo hubiéramos querido, y en la casa, cuando estábamos cambiándonos a las pijamas, ella sacó a relucir el tema.
     –Sé que mis padres están en desacuerdo –me dijo.
     –Lo aceptarán, conseguiré la bendición de tu padre –la tranquilicé.
     –Y tu hermano me odia –me dijo y deje de hacer lo que estaba haciendo, ella me volteó a ver y me acerqué a ella, la agarré de los hombros y jugué con el tirante de su vestido un momento, pensando en que decirle.
     –Este tipo de cosas están por detrás de nosotros –le dije.
     –Lo sé, pero no sé como ganarme su confianza –me dijo.
     –Es un tercero…
     –Es tu hermano –insistió–. El único hermano que tienes.
     –Lo sé, pero si él no nos apoya no me importa –le repliqué–. Créeme nada podrá hacerme cambiar de mente, mucho menos él y si después de la boda sigue con su ridícula actitud, se quedará así, porque en el momento que tú y yo estemos casados, mi familia no será él, mi familia serás tú y Hailie, nadie más.

Sábado 19
10:00 A.M.

En realidad estoy ansioso por ver a Hailie, si lo estoy. No la he visto en una semana o más, pero es verdad que también estoy de alguna manera inquieto por decirle a Alexandra sobre mi futuro casamiento. Ella puede entenderlo y aceptarlo o entenderlo y no aceptarlo, como mi hermano. Sólo quiero dejarle una cosa en claro: nada puede hacerme cambiar mi mente.
     Ella abrió la puerta y como la rutina, me invitó a pasar para que esperara por Hailie.
     –Pero sino te importa, necesito hablar contigo primero –le pedí y ella asintió.
     –Claro, ¿sobre qué es? –me preguntó y nos encaminamos hacia la sala, pero ninguno de los nos nos sentamos, sólo nos quedamos de pie uno frente a otro un momento.
     –Me voy a casar –le informé sin rodeos. Ella me miró un segundo, sorprendida.
     –¿Estás seguro? –me preguntó y yo la miré confundido por la pregunta–. ¿Estás seguro que esta no es otra de tus venganzas porque esa chica te hizo algo? –me preguntó nerviosa.
     –Sí, estoy seguro –le respondí molesto por la pregunta–. Totalmente.
     –¿Y no tienes ningún motivo para no casarte con ella? –me preguntó.
     –No –le contesté.
     –¿Ninguno?
     –No –reiteré.
     –¿Por qué no? –me preguntó.
    –Sé a dónde quieres llegar con esto pero no lograrás con nada –le respondí–. Alexandra, lo lamento. Lamento si te tuve esperando todo este tiempo, si mantuve dentro tuyo una esperanza creciente que alimenté de una manera indirecta, si te hice pensar que teníamos otra oportunidad, siento si confundiste cualquier acto de amabilidad con un gesto romántico de mi parte, lo siento –hice una pausa, ella no dijo nada en el intermedio–. Necesitamos una clausura y sinceridad para lograrla: todo lo que hagamos juntos siempre estará mal, lo nuestro no puede ser, perdón por equivocarme, perdón por todo menos por esto. Sé que no te gusta la idea de que me case, lo puedo ver en tu mirada –le dije y ella inmediatamente trató de cambiar su expresión a una más relajada, pero era demasiado tarde, sus verdaderos sentimientos los mostró cuando comenzó a formular preguntas–. Pero esta boda va a pasar porque no podría ser un mejor momento. Espero tu apoyo, no entendimiento y si no puedo tenerlo, está bien, puedo vivir con ello. Créeme, mi hermano decidió darme la espalda, con lo tuyo podré soportarlo. –Ella se quedó callada y decidí proseguir con una pregunta fuera del tema completamente–. ¿Puedo ver a Hailie ahora?

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Otro capítulo, me gustó mucho, me tardé un poco y lo siento. Ya saben, sigan comentando por favor, porque sus comentarios son los que me animan a continuar escribiendo esta novela! (: Las quiero y gracias a Gaviiotta por comentar, me alegro que te haya gustado el capítulo. 

3 comentarios:

♫ Verónica ツ dijo...

Bien, ¿hola? No me puedo creer q de verdad se casen, q Liam haya pasado página. Eso, sí. Estoy con Mitchel. Espero q pase algo, cualquier cosa, para q no pase. Lo paso fatal con estas cosas… pero, tampoco quiero q sufra la novia, ¿entiendes? Ósea, ya sería mucho dolor. Bueno, no me expando más.
Besos :)

Rommy (: dijo...

POR EL AMOR DE DIOS MAR QUE HAS HECHO! D: D: TE JURO QUE ME PEGARÉ UN TIRO EN ESTE MOMENTO :| :C NOOOU :C

Hola querida :)
¿A que me extrañaste? Okno o.O Lamento tanto no haber estado por aquí antes, pero fin de año en la escuela es un asco D:
Me leí los caps que faltaban y no puedo creer lo que ha pasado! .______. ¿Regan y Jade? :D Oh dios! como el maldito bastardo pudo hacer eso?? ¬¬ La verdad e sque yo no le creo que esos "Te amo" :S si de vedad la quiere va a tener que comprarle el mundo entero para recien entrar a ver si hay alguna posibilidad de que de verdad la quiera, estúpido ¬¬'
¿Alexander y Meghan? o.O este... wooou xD ... Sinceramente estoy sin palabras o.O No sé que pensar ... Solo pido que Alexander tenga cuidado... uf! /:
Y lo más importante de todo... ¿¡Que mierda con este capitulo!? D: D: D: Explicamelo porque no le encuentro lógica! D: D:
¿Como que Liam se casará? ¡¿COMOOOOOOOOO!? D: D: ¡Maldita sea! Es que nooooo... no puede ser... Es mi pareja favorita :c .. lo sabes.. :c.. practicamente es el fin del mundo para mi :c ... Mitchell tiene que tener razón!!!! Alexandra es el amor de su vida! *-* tiene que ser ella... :c ñeee ><
Ay Mar! fue como una daga a mi corazón :c .. pero no me rendiré! algo tendrá que pasar para que estos tortolos vuelvan a estar juntos :c No tengo nada contra Kendra, pero L & A no terminará!
Aunque eso signifique que el muy imbécil tenga que darse cuenta en el mismisimo altar! :) jiji! ♥
NO ME PUEDES SEPARAR A ESA PAREJA! :C POOORFIS!

SALUDILLOS! ♥

A.S. dijo...

Tengo ganas de kajbdajkbfsdk .-. Mitchell tiene razón... y Liam... parece más bien que lo dice para que le duela, no para una "clausura" .-. Liam, Liam, Liam...