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8/14/2011

Cap. 26

Emma’s POV
Lunes 31 de Enero
8:00 A.M.

Hoy tenía el día libre por aquí. No tenía nada que hacer a excepción de una cita con la psicóloga y el club de lectura, pero sin más, saldré al jardín trasero y me quedaré ahí a esperar a que el día transcurra lentamente. No tengo amigos aquí y no espero hacer amigos, después de todo, es un centro de rehabilitación; hay variedad de personas con diferentes problemas, como adicciones a las drogas, me recuerdan de alguna manera a Hunter, y los qué tienen problemas con el alcohol; problemas con el autoestima, que es más o menos mi área. Este centro es grande, y está dividido por secciones, aunque todo mundo puede hacer las mismas actividades, dando la oportunidad de conocer personas nuevas.
     Salí de mi habitación y caminé por los pasillos de los demás cuartos. Después bajé las escaleras, caminé por unos cuantos pasillos más y salí al jardín trasero. Hoy había bastante gente afuera que otros días, normalmente está muy tranquilo y vacío. Busqué una banca sola y me senté. Es un gran jardín, con muchos árboles, y flores; es llamativo pero aburrido. De pronto llegó un muchacho alto de cabello marrón oscuro y ondulado y se sentó al lado mío, me volteó a ver y me sonrió. Lo reconocí al instante, el primer día que llegué aquí vi a un chico tratando de alcanzar una manzana del árbol, era él.
     –Hola –me saludó, y me ofreció la mano–. Soy Isaac –se presentó con una gran sonrisa.
     –Hola –lo saludé y estreché su mano–. Soy Emma –me presenté.
     Él asintió, soltó mi mano y volteó hacia otro lado, observando distintas cosas.
     –Bonito lugar, ¿no es así? –me preguntó, y yo reí con ironía.
     –¿Bonito? Es un centro de rehabilitación –le repliqué.
     –Si, supongo que tienes razón –me dijo. No lo pude evitar pero noté en sus muñecas varias cicatrices y también a lo largo de su brazo–. ¿Qué es lo que estás mirando, eh? –me preguntó incomodado.
     –No… nada –le dije desviando mi mirada hacia otro lado.
     –¿Estabas viendo estas? –me preguntó y me mostró sus brazos–. Son cicatrices, por ya sabes, cortarme –me explicó.
     –Lo siento –le dije.
     –¿Por qué? Tú no ocasionaste esto –me tranquilizó–. Yo lo hice, pero demasiadas personas me orillaron a esto –me platicó.
     –¿Por qué? –le pregunté preocupada. Isaac no me contestó, tal vez no quiera hablar de eso conmigo, no nos conocemos, así que proseguí–. Lo siento, soy muy entrometida, no tienes que contarme nada –continué.
     –No, no hay problema. Toda mi vida sufrí de abuso escolar, y cosas por el estilo. Nunca fui feliz en el colegio, me hacían sentir como una mismísima mierda –me respondió–. La gente piensa que es una broma cuando hablas de eso, pero una vez que te encuentras en la situación en la que yo me encontraba, lo entiendes todo completamente.
     –¿Y nunca te cambiaron de escuela? –le pregunté con interés.
     –Si, pero siempre sufrí por lo mismo, no sé porque siempre era yo, siempre. Supongo porque me veía débil, no lo sé. Cuando llegaba del colegio mi mamá solo observaba los nuevos moretones que tenía en alguna parte de mi cuerpo. Era abuso físico y mental, ellos simplemente me arruinaron. Y llegué hasta este punto –me respondió.
     –¿Te querías suicidar? –le pregunté espantada y preocupada.
     –No lo sé, no quería suicidarme pero me daba igual si moría o no –me respondió.
     –No –dije–. Supongo que estuviste en muchos hospitales, a través de los años, y después con algún psicólogo y después aquí. ¿Y sabes por qué sigues en este mundo? –le pregunté.
     –Sinceramente no lo sé –me contestó.
     –Porque ellos saben que tú vales más que todos esos idiotas que te hicieron sentir de la manera en que te hicieron sentir. Ellos son simplemente eso: idiotas. Y tú vales más que eso  –lo animé–. Estoy segura de que lo vales. ¿Sabes que mueren 15 adolescentes al día por suicidio? Ellos se quitaron la vida porque nadie les dijo a tiempo lo mucho que valían. Porque todo mundo vale estar en este mundo. Tú tuviste muchas personas que te hicieron ver lo mucho que vales.
     –Si. Mi familia, los doctores. Estoy bien… porque no hay nadie que me haga daño aquí. No sé que pasará cuando vuelva al colegio, pero gracias por el apoyo –me dijo.
     –¿Cómo qué qué pasara? Nada. ¿Crees que ellos te seguirán molestando cuando se enteren de todo lo que has pasado por su culpa? No. Créeme, no. Aquí no sólo tú has cambiado, ellos también lo han hecho –le dije.
     –No tienes ni la mínima idea –se quejó–. Pero ahora, si me permites, déjame te digo algo: tú vales mucho más que tu enfermedad. Sé que sabes como me sentía o algo parecido, tú también sufriste de lo mismo, pero respecto a tu apariencia física, se nota, está a la vista, todavía no eres completamente un esqueleto, todavía pasas por ser normal, aunque la báscula diga otra cosa, pero te ves débil –comentó.
     –Me siento cansada, eso es todo –me defendí.
     –Porque no comes. Ellos no te dejan regresar tu comida… ¿Cierto? Lo evitan. Pero se nota que simplemente hallas alguna forma de hacerlo. ¿Por qué? –me preguntó.
     –¿Por qué? –le pregunté sorprendida de su ignorancia–. Muchas calorías.
     –¿Sabes que puedes morir por no consumir la cantidad adecuada de calorías?
     –Lo sé –le contesté.
     –¿Y estás tomando ese riesgo? –me preguntó enojado.
     –Tu también sabias los riesgos cuando te hacías daño –le reclamé enojada–. No tienes derecho a juzgarme.
     –No lo hago. Lo único que estoy haciendo es tratar de poner mi granito de arena y que no te sientas insegura de tu físico, después de todo… eso es tu problema. Pero siento si te hice sentir peor, o si te hice enojar, o dije algo malo. Además no soy nadie para ayudarte, lo siento –me dijo más calmado.
     –No, yo lo siento, es que no me gusta hablar de eso, no me siento cómoda, sólo con mi psicóloga y doctora. Creo que ya debería irme. Mi cita es en poco tiempo –le avisé.
     –Vale. Adiós, y recuerda: eres hermosa. Tal como eres –me dijo.
     –Gracias, y tú recuerda: vales estar en este mundo –le recordé.
     Entonces me puse de pie. Deberían existir más personas como él en este mundo.

Entré a la oficina de mi psicóloga. Había otra chica sentada en el sofá.
     –Hola, Emma –me saludó mi psicóloga.
     –Hola –le dije sin dejar de ver a la otra chica.
     –Te presentó a Julie –me dijo.
     –Hola, Emma. Soy Julie –me dijo la otra chica con una gran sonrisa–. Te preguntarás porque estoy aquí. ¿Cierto? Bueno, quiero ayudarte –me informó.
     –Lo que me faltaba –mascullé.
     –Las dejaré a solas un tiempo –dijo mientras se iba.
     –Seguro te sigues preguntando porque estoy aquí. Quiero contarte que yo estaba en tu misma situación… –me confesó–. Si quieres toma asiento para que podamos platicar –me ofreció y senté en donde siempre se sienta mi psicóloga–. Como te decía… yo era como tú –continuó.
     –¿Eras? –le pregunté–. No hay salida de esto.
     –Sí, era, porque me di cuenta de muchas cosas. Yo tenía una amiga, ella fue la que me llenó mi mente de cosas falsas como: “Estás gorda” “Nadie te va a querer si eres gorda”. Dime una cosa. ¿Eso es lo que piensas cuando te miras en el espejo? –me preguntó, yo me limité a asentir–. Yo también solía pensar eso cada vez que me miraba en el espejo, y me sentía fatal. Hacia las mismas cosas que tú haces ahora, no comía y si llegaba a comer, todo lo vomitaba. Era horrible, una sensación horrible.
     –¿Qué te hizo cambiar de opinión? –le pregunté evitando el tema de la comida.
     –Mi amiga iba de mal en peor, llegó un momento en que ya no podía ponerse de pie por si misma, no tenía suficiente fuerza, era débil, y ella lo notaba, lo veía, pero le gustaba. Me confesó que cuando se miraba en el espejo pensaba que había logrado su meta, estar así de delgada. Pero no se dio cuenta de lo que todo eso conllevaba. Ella murió hace un par de años –me respondió.
     –Siento eso –le dije.
     –Si, yo también lo siento, demasiado. Pero fue ahí donde me di cuenta de que todo lo que estaba haciendo estaba mal, era malo. Así que lo acepté y busqué ayuda. Debo admitir que me costó trabajo salir adelante, pero tenía miedo a morir, tenía miedo a acabar como mi amiga, eso fue lo que me alentó a seguir adelante, hasta estar bien –me platicó–. Y ahora lo estoy, estoy bien. Y me siento feliz con mi cuerpo, esta felicidad es distinta a la que sentía cuando me veía en el espejo años atrás y podía notar hasta mis huesos, es diferente, esta me da más satisfacción conmigo misma, y me siento segura.
     –Bonita historia –le dije–. Excepto por la muerte de tu amiga, pero es inspiradora.
     Noté lo que trataba de hacer aquí, debo decir que saber que su amiga había muerto en esas condiciones me afecto un poco, pero siento todo lo contrarió a lo que ella esta sintiendo en este momento.
     –No confíes en el espejo, todo esta en tu mente –me aconsejó.
     –Eso no es verdad –la contradije.
     –Si, Emma, es verdad. Te puedo demostrar que hay más maneras de estar en forma, sin necesidad de llegar a los extremos, puedes hacer deporte, puedes comer normal, como una persona normal  y después hacer actividades físicas para quemar las calorías que tu cuerpo no necesita, pero conservando las necesarias. No es necesario llegar a extremos o ir por vía fácil –me explicó.
     –No lo puedo evitar –le dije. Sentí como mis ojos se cristalizaban–. Estoy obsesionada con mi cuerpo.
     –Lo sé. Pero te aseguro que la imagen no lo es todo. Es la sociedad lo que nos obliga a hacer esto. ¿No es así? –yo asentí.
     –Porque la sociedad de ahora es una mierda –le dije y recordé a Isaac. La sociedad es el más grande crítico de tu vida, el que más te afectará, el que más daño te hará, y no es justo. La sociedad la conforman personas normales, no deberían ser de esa manera, está mal.
     –No tienes que ir al extremo y parar hasta que estés contenta, como mi amiga. No es necesario, Emma; no sientes confianza, lo sé, pero esa confianza la podrás encontrar en tus verdaderos amigos, en tu familia y en nosotros. Cada día estas más delgada, pero tu te ves la misma figura frente al espejo, nosotros estamos aquí para ayudarte a ver que no es así. Todo está en tu mente, es una imagen distorsionada. No la creas –me pidió–. No estás sola.

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     “¿Quién decide y quién le da significado a lo perfecto? Si ser superficial para mi es sólo otro defecto del imperfecto ser humano, la maquina que destruirá al mundo, con sus propias manos.”
     Tal vez me pase de dramática con la frase, pero es una canción. :D. No, ya, hablando seriamente, ayer estaba platicando con mi mamá sobre eso de la sociedad, obviamente no toda la sociedad critica, pero si la mayoría, y la verdad he visto a personas que reciben mensajes de odio y cosas por el estilo. Hablando del acoso y abuso escolar, me pregunto si quien lo hace piensa en las consecuencias que puede llegar a tener sus duras acciones. O de las personas que le dicen constantemente a otra persona: "Estás gorda" piensan en como puede afectar esa simple frase. Porque la verdad, si lo hace.  También he visto en varios lugares que muchas personas mandan mensajes anónimos, o sea, ni siquiera dan la cara, diciendo a otras personas que deberían cometer suicidio, es horrible, la verdad ¿Como sabes que no ha pensando en esa posibilidad? ¿Como sabes los problemas que tiene? No lo sabes.
  
Bien, gracias si leíste eso, y gracias por leer el capitulo, me gustaría saber que les pareció.

6 comentarios:

luciana dijo...

Tienes mucha razon!!!
Me encanto el capitulo y el mensaje que queres trasmitir !!!!
Te hace pensar y reflexionar.
Espero el prox cap...
Besos♥~~

Tefiih dijo...

Pobre pensar cuanta gente hai asi no?? Por eso me encanta tu nove!
Transmitis un mensaje muy Lindo!!!
Espero el proximo!
Y me gustaria q te pases x mi blog q recien lo empiezo!!!
http://en-amor--a2.blogspot.com/
Besos,, Cuidate!!!

Rommi* dijo...

Siiiiiiiiiiiiii! Lo prometido es deuda:Por fin termine toda tu nove :D y la verdad es que la amo ♥.
Me encanta desde el diseño que tiene hasta la tramaaa! es maravilloso!
Y este capitulo si que estuvo interesante.
Odio ese tipo de personas que lo único que hace es criticar a la gente ¬¬' como si ellos fueran tan perfectos, cosa que no lo son!!
No sé si sentirán una especie de alegría cuando critican a los demás, porque si es así son ellos los que están mal!!
Esa es mi opinión :D jajajaa.
Bueno .. creo que me despido xD
Repito: me encantar tu blog lindura *-* ... y muchas gracias por leerte el mio tambien :D GRACIAS

jad dijo...

waw! este cap estuvo muyinteresante... y si, la sociedad es autodestructiva, siempre lo he dicho, y el ser humano en general es una especie super mega egoista y son ciegos, solo ven lo que les conviene... no solo entre nosotros, tambien co las demas especies... cuantasespecies n hemos ya extinto? pero bueno... y sobre lo de la escuela pues... yo se lo que es eso porque lo vivi durante la primaria en 4 5 6 y tambien en primeo de secu, pero la soucion esta en ti, y de eso me di cuenta en segundo, cundo cambio por completo mi situacion... no trates nunca de encajar en la sociedad, porque nuncalo lograras, y si lo logras a quien va a querer no es a ti, sino a quien finges ser... siempre se tu mismo....

AWC 'NIGHT dijo...

Me encanto el capitulo. Pobre Isaac... se siente horrible eso de que te acosen mental y fisicamente... pero lo bueno que esta cambiando no? A mi me parecio muy positivo.

Concuerdo con Jad ''No trates nunca de encajar en la sociedad, porque nuncalo lograras, y si lo logras a quien va a querer no es a ti, sino a quien finges ser, siempre se tu mismo''

En serio, no se porque ese tema a estado rondando en mi cabeza por las ultimas semanas.

Continuala, ya quiero saber que sucede en el siguiente capitulo :)

Candela Lobo Welsh ★ dijo...

Tienes una mención en mi blog, cielo :)