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10/28/2012

Cap. 73


Alexander’s POV
Domingo 16 de Diciembre
8:30 A.M.

Cuando mi hermano estaba en la casa era mi hora de callar para quedar debajo de su aparente grandeza, pero esta mañana durante el desayuno, fue diferente. No había dicho ni una sola palabra y todos en la mesa lo mirábamos esperando escuchar sus alardeos. Yo pensé que se debía a los misteriosos moretones en sus dos ojos que habían aparecido de la nada esta mañana. Para ser sinceros, parecía un mapache.
     –¿Cariño, te encuentras bien? –le preguntó mi mamá y le colocó una mano en la frente para revisar si tenía temperatura–. No has dicho una sola palabra en todo el desayuno.
     –¿No se supone que debemos callarnos a la hora de comer? –le replicó Regan apático.
     Mi mamá se quedó callada ante su contestación y todos continuamos comiendo, excepto mi papá, quien no se rindió con las preguntas.
     –¿Y esos moretones? –le preguntó–. ¿Te metiste en una pelea?
     –Me golpearon por ser estúpido –le contestó Regan.
     –Ya era hora –mascullé.
     –Bueno, eso es nuevo –dijo mi mamá escondiendo un tono burlón.

6:00 P.M.

Visité a Hunter sólo para ver si necesitaba ayuda con algo, pronto me cansaré de insistir y dejaré que se pudra en su propio desastre, pero por mientras lucharé por un amigo en necesidad. Las amistades nuevas son delicadas, mejor mostrarles mi apoyo ahora.
      –Oh, hola –me saludó Hunter decepcionado de ver que era yo cuando abrió la puerta–. ¿Tú hermano te mandó por lo demás? Le dije que ya no quería su ayuda, pensé que después de lo de ayer habíamos quedado claro que ya no lo haría, se lo prometí –me dijo.
      –¿De qué estás hablando? –le pregunté–. ¿Viste a Regan ayer? –le pregunté.
      –Claro que lo vi, me hizo venderle todo lo que tenía –me contestó.
      –¿Fuiste tú quién lo golpeó? –le pregunté.
      –Sí… –me contestó dudoso–. El estúpido me hizo enojar.
      –Pues te pasaste de la raya, está hasta deprimido –lo regañé.
      –Oh no, eso no es mi culpa –me aclaró Hunter, defendiéndose.

Lunes 17
8:00 A.M.

Aún recuerdo cuando conocí a Meghan en 2009. Yo todavía no tenía catorce años, pero ella sí y Regan casi quince, estaban algo así como saliendo, aunque a esa edad no se dedicaban a otra cosa que sacarse fotos en la computadora y después subirlas a Facebook. En fin, como yo no iba en la misma escuela que Regan en ese entonces, no la conocía, pero cuando la vi  por primera vez al salir del baño de mi casa, se estaba arreglando el cabello en una perfecta cola de caballo dorada. Dorada. La última vez que la vi, antes de que desapareciera por un año, tenía el cabello rubio. La última vez que la vi salir por la puerta de mi casa también tenía el cabello color rubio, pero hace un minuto la volvía a ver después de un día y su cabello había cambiado completamente. Había reemplazado esa cabellera dorada por un castaño oscuro que hacía resaltar sus ojos verdes almendrados.
     Lo único que me atreví a preguntar fue:
     –¿Qué demonios le pasó a tu cabello?
     –Un tinte –me contestó Meghan.
     –Un tinte –repetí–. ¿Pero por qué?
     –¿No te gusta? –me preguntó con decepción.
    –Claro que me gusta –me apresuré a responder–. Sólo que te ves un poco diferente, eso es todo –le expliqué. Ella agarró del cuello de mi chaqueta y lo acomodó con una sonrisa, y me dio unos pequeños golpecitos en el pecho cuando había acabado–. Gracias –le dije.
    –Nos vemos después –me dijo y se puso de puntitas para poder darme un beso al que yo nombré exprés: beso exprés cuando te salude pero me tenga que ir, beso exprés cuando estemos en público, beso exprés cuando mis papás o sus papás estén presentes. En general, más de la mitad de nuestra relación está basada en ese tipo de besos, pero no me importa, porque aun puedo disfrutar de unos beneficios más, como cuando está vistiendo sus pantalones spandex y tengo la oportunidad de deslizar mi mano un poco más abajo de la cadera discretamente o cuando se aleja caminando y tengo la oportunidad de admirar toda su parte trasera disimuladamente para que nadie piense que soy una clase de adolescente cachondo que tiene cero oportunidad con una chica como ella.
     Pero, oigan, es mi novia. ¿No es así?

Martes 18
12:30 P.M.

En el almuerzo recibimos una visita sorpresa de una persona poco deseada por nadie menos que por mi: Regan, quien había estado actuando extraño desde el martes que apareció en la casa lleno de moretones que todavía no se esfumaban, y su molesto acompañante, Tyler. No había hablado mucho con él desde su llegada, pero Meghan me informó que cuando llegaron él se le quedó mirando con una intención más allá de formar una bonita amistad y bueno, no dudo que sea de otra manera, después de todo, es amigo de mi hermano y deben ser iguales para haber encajado bien en la misma habitación durante todos estos meses.
     –La primera vez que la vi estaba con su ridículo novio en un hermoso Camaro del ’76, pero cuando lo perdió de vista le dije: sólo pon tus pies en los pedales de mi Harley Davidson y larguémonos de aquí. Esa noche bebimos tanto whisky como Jack Sparrow –nos platicó, mientras, yo analizaba a las mujeres de alrededor. Meghan parecía encantada, o más bien, fascinada por la historia que lo hacía ver como un cabronazo en el buen sentido, realmente a mi no me impresionó tanto, es sólo que a ella le falta esa clase de emoción, supongo.
     Por un momento, me sentí… menos.

Miércoles 19
3:20 P.M.

Cuando llegué a la casa había un paquete en el porche. No había nada marcado en él, sólo una nota con el nombre de Regan. Era una gran caja. La cargué y la transporté hasta su habitación, él no estaba ahí, pero debería llegar pronto.

7:00 P.M.

Hay algo sobre él que no me convence. No sé que sea. Tal vez el hecho de que está siempre coqueteando con mi maldita novia, quien se supone debería ponerle un alto, pero que sólo le abrías las puertas cada vez que él se acercaba a hablarle. ¿Debería preocuparme?
     Me asomé por el marco de la cocina para mirar hacia la sala, donde Meghan estaba sentada junto a Tyler platicando sobre un nuevo tema: películas de terror, el género que Meghan se rehusa a toda costa a mirar, pero que a pesar de eso, parecía todavía asombrada por el la falta de pudor que tenía ese chico al hablar.
     –Si tuviera una novia le tendrían que excitar las películas de terror, y nada de sábanas, un juego de rol estaría excelente en ese momento. Mierda, ¿para qué mentir? Te haría en en una máscara de Jason –le dijo y ambos rieron–. Le quitaría los pantalones spandex con los dientes –le murmuró, pero yo alcancé a escuchar.
     ¿Por qué Meghan tiene que ser tan ingenua?
     –De acuerdo, es suficiente –interrumpiendo la conversación al bajar a la sala.
     –¿Eh, qué pasa? –me preguntó Tyler confundido–. Sólo estábamos hablando.
    –Deja de decirle esas cosas a mi novia –le contesté molesto–. ¡Te escuché bien, dijiste que la harías en una máscara de Jason, el único aquí que tiene el derecho soy yo! –exclamé.
     –De acuerdo, si crees que es así ¿por qué no la dejas decidir? –preguntó y ambos volteamos a ver a Meghan, quien se quedó callada un minuto y después rió.
    –Chicos, no sean ridículos –nos contestó–. Alex, tú eres mi novio y sólo estoy pasando tiempo con Tyler, nada más –me aclaró, pero me inspiró poca confianza.
     –De acuerdo, sólo… –suspiré–. Lo siento –me disculpé.

Jueves 20
2:30 P.M.

Cuando me acerqué a Meghan para ofrecerle llevarla a casa, se rehusó, dijo que “ya consiguió un aventón de alguien más.” Tal vez comencé a pensar demasiado y mi mente asumió cosas que probablemente no eran correctas, pero los celos ya se habían activado en mi, justo como ayer en la tarde.
     –Ey, espera –le pedí–. ¿Es por lo de ayer? –le pregunté.
     –¿Eh? –me preguntó confundida–. Claro que no.
     –¿Quién es el qué te llevará? –le pregunté con curiosidad.         
     –¿Por qué quieres saber? –me preguntó.
     Yo vacile alrededor de un minuto antes de decirle algo más.
     –En realidad no tengo una buena excusa –admití–. Pensé que te irías con alguien…
     –Obviamente alguien –me replicó–. ¿Quién sería ese alguien para ti? –me preguntó.
     –No lo sé, podrían ser varios: Samuel… Tyler –le contesté.
     –¿Tyler? –preguntó–. ¿Qué estaría haciendo con él?
     –Te encanta –le dije malhumorado–. Tyler es emocionante, yo soy sólo uno más, aburrido y sin ninguna clase de futuro brillante esperándolo.
     –Estás celoso, eso es tierno, pero no justifica tu desconfianza –me replicó.
     –Lo siento –me disculpé e intenté continuar, pero ella me interrumpió:
     –Hablamos después –me dijo y se fue en dirección contraria a mi.

     Y cumplió su promesa, me llamó en la tarde, aunque sonaba todavía enojada, de alguna manera, herida.
     –Estoy enojada contigo, sólo quiero que sepas eso –me dijo.
     –¿Y me dirás con quién iba? –le pregunté temeroso a su reacción.
     –Merezco privacidad, no es importante de todos modos –me contestó.
     –Dime incluso sino es importante –le insistí.
     –¿Pero por qué desconfiar tanto? –me preguntó.
     –No quieres escucharlo de mi –le contesté.
     –Dime lo que piensas sobre mi –insistió.
     Yo respiré hondo mientras decidía si decirle o no.
     –De acuerdo, aquí voy –le dije y suspiré–. Tienes un tipo de reputación… sabes lo que las demás personas dicen… tú engañas… a veces.
     –¿Tú crees que te haría eso? –me preguntó herida.
     –¿Siendo honesto? –le pregunté–. No, nunca, pero Tyler y tú tienen algo pasando y me doy cuenta de ello, no trates de ocultarlo, es demasiado evidente.
     Ella se quedó callada al otro lado del teléfono un momento.
     –¿Por qué siempre lo tienes que arruinar todo con uno de tus comentarios? –me preguntó enojada–. Háblame después cuando Tyler esté fuera de tu mente –me dijo y colgó.
     Entonces Tyler salió por detrás del sillón.
     –¿Qué te pasa? –le pregunté con hostilidad, no quería bajar mi guardia con él, probablemente había escuchado todo, así que mi orgullo estaba en peligro.
     –¿Terminaron? –me preguntó.
     –Creo que después de esto sí –le contesté–. Así que alégrate, porque la podrás tener toda para ti en unas cuantas horas –esperé ver satisfacción reflejada en sus ojos o sonrisa, pero no vi nada más que aburrimiento y apatía, aunque no malicia.
     –No la quiero –me replicó–. Quiero el cristal.
     –¿Qué? –le pregunté confundido.
     –Regan dijo que me pagaría con metanfetamina si hacía que tú y Meghan terminaran para el día de mañana –me respondió–. No necesito dormir con ella, esto sería suficiente, pero le diré que lo hice sólo para que me de lo que quiero, en realidad lo siento.
     –¿Por qué haría algo así? –me pregunté decepcionado.

Quería hablar de Regan de inmediato después de que Tyler me confesara lo que éste le estaba prácticamente obligando a hacer a Tyler a cambio de drogas, pero me tomó tiempo para analizar lo que le diría, estaba enojado, pero sobre todo, confundido de porque quería provocar la ruptura de mi nueva relación y cuando me acerqué a su habitación lo único que pude escuchar fueron sollozos. Al principio dudé si debía entrar pero decidí pasar de cualquier manera porque tenía que aclarar lo que estaba pasando. Lo encontré sentado en el piso, recargado en su cama con el paquete que había llegado ayer a un lado, abierto y él tenía unas cosas en manos, parecían ser fotos.
     –¿Estás bien? –le pregunté y me acerqué a él–. ¿Qué es eso?s
     –¿Esto? –me preguntó, ignorante al hecho de que ya sé lo que planeaba hacer conmigo y Meghan, y me mostró las fotos–. Me las devolvió Jade.
     –¿Terminaron? –le pregunté y me senté a su lado, lo único que se interponía entre nosotros era la caja y mucho odio–. ¿Qué más te devolvió? –le pregunté con curiosidad.
     –Todo –me contestó abatido–. Todos los regalos que le compré, los de su cumpleaños, los que no tenían motivo en especial, lo único con lo que se quedó fue el perro –me respondió y se limpió la nariz con la parte de atrás de su mano y me volteó a ver.
     –¿Le regalaste un perro? –le pregunté sorprendido–. Que dedicado.
     –No lo suficiente –me contestó y se quedó callado un momento–. Terminó conmigo porque no fui fiel –me explicó–. Pero al mismo tiempo, fui perfecto. Recuerdo todo lo que le prometí el día que le rogué que fuera mi novia, le prometí justamente algo que muy en mi interior yo sabía que no podría cumplir, pero nos arriesgamos porque en realidad había algo, hay algo pero… tal vez tengamos que aceptar que no es bueno para ninguno de los dos y que eventualmente habrá algo que se interponga.
     –¿Cómo tú? –le pregunté.
     –¿Qué? –me preguntó confundido.
     –Sé lo de Tyler y Meghan –le contesté.
     Él se quedó callado un momento.
     –No pareces estar enojado –notó.
     –Quiero tirarte de la azotea y verte morir –le confesé.
     –Suficientemente razonable –replicó con ironía.
     –Pero estoy más interesado en saber porque quieres que Meghan y yo terminemos –le dije–. Tu orgullo y egoísmo te cegó otra vez. Jamás había estado tan enojado contigo, sólo me acabas de demostrar cuán egoísta eres y el motivo por el cual siempre te detesté tanto. Y pensé que era sólo yo, pero… se lo acabas de mostrar a Jade, ni siquiera puedes serle fiel a una persona a la que juraste que amabas hace unos días.
     –¿La quieres? –me preguntó–. A Meghan –yo dudé un momento, jamás nadie me había preguntado eso–. Si es así, por favor, no me dejes usarla, porque tienes razón: soy egoísta y el verdadero motivo por el cual quiero que ustedes dos terminen es porque no puedo soportar verte con la única persona que podría llenar alguna vez el lugar que Jade llena en mi vida, Meghan es lo más cercano que tengo después de Jade, incluso si ella no lo ve.
     Yo no pude decirle nada sobre eso, me quedé callado un largo tiempo y sin más, me puse  de pie y salí de la habitación. Regan me dejó pensando.

Llamé a Meghan, pero no me contestó, así que dejé un mensaje de voz.
            –Hola, Meg –la saludé–. Es raro dejar un mensaje de voz, pero la verdad es que… soy un cobarde para decirte esto en persona –hice una diminuta pausa–. El único motivo por el cual siempre estoy… al pendiente de todo lo que pasa a tu alrededor y contigo es porque te quiero –le dije–. En realidad no te quería, pero te quiero ahora, así que… lo siento –me disculpé–. Lo siento –repetí y colgué.

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Fue un especial de Alex. ¡Gracias por los comentarios, chicas y anónimo! :) En serio los agradezco muchísimo y no dejen de comentar, de acuerdo?

1 comentario:

Veronica Zevallos dijo...

Hola! Acabo de terminar de leerme lo que llevas de historia, y me encanta. Todo, absolutamente todo. Y el capítulo de hoy me gusto mucho, las cosas de Meghan se tienen que solucionar, osea, yo no soporto el dolor. Luego esta lo de Regan, a lo mejor suene cruel o algo, pero se lo tiene bien merecido.
Espero el próximo, y si puedes pásate por mi blog.
Chau ^^